lunes, 27 de abril de 2015

Ecuador invitado al Vaticano por su política ambiental

La visión de Ecuador sobre el manejo ambiental y los logros del país en protección de la naturaleza serán parte de las temáticas abordadas en la Conferencia de Alto Nivel “Proteger la Tierra y Dignificar al Ser Humano”, que se desarrollará en Ciudad del Vaticano, bajo la temática “Las dimensiones morales del cambio climático y el desarrollo sostenible”.

Al evento asistirán los más importantes líderes mundiales y especialistas en material ambiental y, en ese contexto, el Presidente de Ecuador. Ec. Rafael Correa, será el único Jefe de Estado invitado para disertar en este alto panel.

La Conferencia estará liderada por el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon; el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal, Pietro Parolin; el economista ambiental, Jeffrey Sachs y el Cardenal, Peter Turkson, Presidente del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz del Vaticano y asesor del Papa Francisco en temas de cambio climático.

El encuentro servirá para elevar el debate global sobre la necesidad de discutir acerca de las dimensiones morales del cambio climático y el desarrollo sostenible, previo a la publicación de la primera encíclica del Papa sobre ambiente y la Duodécima Primera Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, en París en diciembre de 2015.

El Presidente de la República, Rafael Correa, viajará al Vaticano, junto a la Ministra de Ambiente de Ecuador,Lorena Tapia Núñez, a fin de que el Mandatario tenga todos los insumos técnicos para su exposición en el Panel 3 de la Conferencia.

El Presidente Correa disertará sobre el tema “Justicia Climática y Desarrollo Sostenible en la Estructura del Estado Ecuatoriano”, mencionando los siguientes temas:
· Derechos a la Naturaleza en la Constitución del Ecuador. Hito histórico internacional.
· Plan Nacional del Buen Vivir. El ser humano como centro del desarrollo en armonía con la naturaleza.
· Estrategia de Erradicación de la Pobreza. Desarrollo y crecimiento económico y social en armonía con la naturaleza.
· Transformación de Matriz Productiva. Acceso justo a los recursos naturales y servicios ecosistémicos.
· Cambio de la Matriz Energética.
· Estrategia Nacional de Cambio Climático y Planes de Acción.

Ecuador fue invitado al Vaticano, justamente, por las importantes coincidencias que existen entre la visión Papal del desarrollo sostenible y la actual filosofía del Gobierno Nacional en esta misma materia.

La Encíclica reconoce que el objetivo central del desarrollo sostenible debe ser la erradicación de la pobreza y las desigualdades, lo cual coincide con la visión del Gobierno de Ecuador al 2030 expresada en la Constitución el Ecuador del 2008, el Plan Nacional del Buen Vivir, la Estrategia Nacional de Acumulación, Distribución y Redistribución de la Riqueza, que se relaciona con la Política Ambiental Ecuatoriana y las estrategias nacionales en materia de cambio climático.

Así mismo, el Ecuador dentro de su legislación nacional promueve cambiar el modelo tradicional de desarrollo y la “cultura del consumismo” hacia una sociedad con patrones de consumo y producción sostenibles, por lo que el Ministerio de Ambiente ha desarrollado indicadores en base a datos del Sistema de Contabilidad Ambiental Nacional y el cálculo de la Huella Ecológica, que permite medir como el crecimiento económico se va desligando del uso de los recursos naturales, de la degradación de tierra; lo cual tiene co-beneficios para el cambio climático y la erradicación de la pobreza.

En este sentido, la Ministra de Ambiente del Ecuador, Lorena Tapia, ha impulsado importantes hitos en:
· Conservación y uso sostenible de los bosques, de la biodiversidad y de los servicios Ecosistémicos.
· Programa Nacional de Restauración.
· Medidas para evitar el retroceso de los glaciares e incentivar la conservación de los páramos.
· Medidas para analizar y reducir la vulnerabilidad climática de centrales hidroeléctricas emblemáticas.
· Ejecución del Programa Nacional de Reducción de emisiones por Deforestación y Degradación Forestal (REDD+).
· Otras acciones de mitigación y adaptación al cambio climático.

Desde el 2008 se han conservado en Ecuador un 1`400 000 hectáreas (5% de la superficie del país), lo que equivale a unos 840 millones de árboles. Asimismo, se han reforestado en el país 65 millones de árboles en unas 125 mil hectáreas.

La inversión total del Gobierno Nacional y Ministerio Ambiente en conservación y restauración del 2008 al 2014 asciende a 73 millones de dólares, una cifra nunca antes considerada para este rubro en la historia del país.

El Ministerio de Ambiente conservará del 2015 al 2017, un total de 600 mil hectáreas adicionales, que significan 360 millones de árboles y reforestar otras 400 mil hectáreas que son 160 millones árboles.


Tomado de: www.iagua.com

La Iglesia Católica y la ecología

"…las generaciones venideras tienen pleno derecho a recibir un mundo potable, habitable, sano y no un planeta con aire contaminado y aguas sucias"

El compromiso cristiano con la defensa del medio ambiente tiene respaldo en las enseñanzas de la iglesia católica. El 29 de noviembre de 1979, el papa Juan Pablo II promulgó una bula: “Nombramos a San Francisco de Asís celestial patrono de los ecologistas, con todos los honores anejos y con los privilegios litúrgicos correspondientes, sin que obste nada en contrario. Así lo ordenamos, mandando que las presentes Letras sean observadas religiosamente y que tengan sus efectos tanto ahora como en el futuro.
”Con esta bula, la iglesia católica invitaba a sus fieles a imitar la vida del santo que optó por vivir en paz con sus hermanos y con la creación. Para San Francisco, la tierra es “hermana tierra” y el agua y el viento son “hermanos”. Todo lo contrario a la enemistad que instaló la racionalidad instrumental occidental para la cual la naturaleza es reductible a la categoría de “recursos”, es decir simples bienes económicos que pueden ser explotados para generar riqueza sin importar qué se destruye: atmósfera, suelos, ríos, mares o selvas.

El nombramiento de San Francisco como “patrono de los ecologistas”, se inscribe además en el esfuerzo que la iglesia católica está haciendo para comprender la crisis ecológica. Escribía Juan Pablo II: “Si la mirada recorre las regiones de nuestro planeta, enseguida nos damos cuenta de que la humanidad ha defraudado las expectativas divinas. Sobre todo en nuestro tiempo, el hombre ha devastado sin vacilación llanuras y valles boscosos, ha contaminado las aguas, ha deformado el hábitat de la tierra, ha hecho irrespirable el aire, ha alterado los sistemas hidrogeológicos y atmosféricos, ha desertizado espacios verdes, ha realizado formas de industrialización salvaje, humillando el jardín que es la tierra, nuestra morada… En nuestros días aumenta cada vez más la convicción de que la paz mundial está amenazada, además (…) por la falta del debido respeto a la naturaleza, la explotación desordenada de sus recursos y el deterioro progresivo de la calidad de la vida. Esta situación provoca inestabilidad e inseguridad que a la vez promueven formas de egoísmo colectivo, acaparamiento e irresponsabilidad.

”Estas enseñanzas orientan la acción profética de los cristianos para denunciar comportamientos y discursos que justifican los daños ecológicos y las violaciones de derechos como está ocurriendo con las madereras y la contaminación de las petroleras en la selva, o con las mineras en los andes en una lógica que permite que las riquezas sean apropiadas por unos pocos mientras que la pobreza y la contaminación se quedan.Juan Pablo II también enseñaba que “La contaminación o la destrucción del ambiente son frutos de una visión reductiva y antinatural, que configura a veces un verdadero y grave desprecio del hombre”.
Efectivamente, cómo no relevar esta aguda afirmación, en un contexto en que la política económica de los gobiernos centrales viene imponiendo actividades industriales como la minería o el petróleo por sobre los derechos de las poblaciones locales y cuando las comunidades nativas, indígenas y campesinas que buscan ser oídas y respetadas están siendo reprimidas y criminalizadas.
Lo que se evidencia en profundidad, es que en la raíz de los conflictos sociales alrededor de los conflictos ambientales, está el desprecio por la vida, las opiniones, la cultura y el derecho a consulta (previa, libre e informada) de las poblaciones; así como las enormes distancias que separan a los gobernantes y muchos medios de comunicación del sentir de las poblaciones.

El “Documento de Aparecida”, redactado en la reunión de Obispos, que contó con la animadora presencia del Papa, tuvo lugar en el Santuario Nacional de la Virgen de Aparecida en Brasil, en el mes de mayo de 2008. Este documento delinea un rasgo original de nuestra Iglesia. Sencillamente porque afianza la identidad cristiana en América Latina y el Caribe; manifiesta el rostro propio de la iglesia latinoamericana en la universalidad de la Iglesia Católica; traza caminos de misión y evangelización y decide una misión continental. También podríamos decir, que Aparecida impulsa una comunidad regional de naciones. No olvidemos que América Latina y el Caribe representa un aporte del 43% del catolicismo mundial.

Respecto al cuidado del Medio Ambiente, un primer punto resulta alentador, puesto que los pastores nos dicen que en América Latina y el Caribe cada vez más crece una conciencia ecológica. La naturaleza es una herencia gratuita que hemos recibido sin hacer nada previamente. Es un don, en el sentido estricto. Pero un don que reclama responsabilidad y cuidado. “Antes que sea demasiado tarde” prevenía con proféticas palabras el Papa .

Pero los pastores advierten que las generaciones venideras tienen pleno derecho a recibir un mundo potable, habitable, sano y no un planeta con aire contaminado y aguas sucias. (Cfr. nº 471). Las intervenciones sobre los recursos naturales no pueden significar un predominio de intereses económicos, en perjuicio de pueblos enteros y el futuro de un país. Felizmente, dicen los obispos, en algunas escuelas católicas se ha comenzado a introducir una disciplina que educa en la responsabilidad ecológica.

Pero quizá la expresión más contundente, sin residuos, del documento de Aparecida respecto a este tema sea esta: “La riqueza natural de América Latina y el Caribe experimentan hoy una explotación irracional que va dejando una estela de dilapidación, e incluso de muerte, por toda nuestra región”. (nº 473).

Claro, a esta realidad no se ha llegado de la nada. El modelo económico que privilegia el desmedido afán de riqueza por encima de la vida de las personas y los pueblos, es el motor de esta situación. La devastación de bosques por ejemplo, pone en peligro el hábitat de lo campesinos e indígenas que son expulsados del campo para vivir en los cinturones de miseria de las grandes ciudades. “No podemos dejar de mencionar los problemas que a causa de una industrialización salvaje y descontrolada de nuestras ciudades y del campo, que va contaminando el ambiente con toda clase de desechos orgánicos y químicos” (n º473).

¿Qué Hacer? 1) Empeñar esfuerzos en la promulgación de políticas públicas y participaciones ciudadanas que garanticen la protección, conservación y restauración de la naturaleza. 2) También otra idea clave: buscar un modelo de desarrollo alternativo, integral y solidario, basado en una ética que incluya la responsabilidad social de la empresa y la preocupación por una auténtica ecología natural y humana, fundada en los cimientos de la justicia, la solidaridad y el destino universal de los bienes. Esta propuesta, como se ve, es superadora de una lógica utilitarista e individualista de cortos alcances. 3) Idear medidas de monitoreo y control social sobre la aplicación en los países de los estándares ambientales internacionales (Cfr nº 474).

P. Jose Juan Garcia

Comunicado Jornada Mundial del Turismo 2013

El 27 de septiembre celebramos la Jornada Mundial del Turismo, bajo el tema que la Organización Mundial del Turismo nos propone para el presente año: “Turismo y agua: proteger nuestro futuro común”. Éste está en línea con el “Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua”, que, en el contexto del Decenio Internacional para la Acción “El agua, fuente de vida” (2005-2015), ha sido proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el objetivo de poner de relieve “que el agua es fundamental para el desarrollo sostenible, en particular para la integridad del medio ambiente y la erradicación de la pobreza y el hambre, es indispensable para la salud y el bienestar humanos y es crucial para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

También la Santa Sede desea unirse a esta conmemoración, aportando su contribución desde el ámbito que le es propio, consciente de la importancia que el fenómeno del turismo tiene en el momento actual, y de los retos y posibilidades que ofrece a nuestra acción evangelizadora. Éste es uno de los sectores económicos con un mayor y rápido crecimiento a nivel mundial. No debemos olvidar que durante el pasado año se superó el hito de mil millones de turistas internacionales, a lo que hay que sumar las cifras aún mayores del turismo local.

Para el sector turístico, el agua es de crucial importancia, un activo y un recurso. Es un activo en cuanto que la gente se siente naturalmente atraída por ella y son millones los turistas que buscan disfrutar de este elemento de la naturaleza durante sus días de descanso, eligiendo como destino ciertos ecosistemas donde el agua es su rasgo más característico (humedales, playas, ríos, lagos, cataratas, islas, glaciales o nieve, por citar algunos), o buscan aprovecharse de sus numerosos beneficios (singularmente en balnearios y centros termales). Al mismo tiempo, el agua es también un recurso para el sector turístico y es indispensable, entre otros, en hoteles, restaurantes y actividades de ocio.

Teniendo una visión de futuro, el turismo supondrá un real beneficio en la medida en que gestione los recursos de acuerdo con los criterios de una “green economy”, una economía cuyo impacto ambiental se mantenga dentro de unos límites aceptables. Estamos llamados, pues, a promover un turismo ecológico, respetuoso y sostenible, el cual puede ciertamente favorecer la creación de puestos de trabajo, apoyar la economía local y reducir la pobreza.

No hay duda de que el turismo tiene un papel fundamental en la conservación del medio ambiente, pudiendo ser su gran aliado, pero también un feroz enemigo. Si, por ejemplo, buscando un beneficio económico fácil y rápido, se consiente que la industria turística contamine un lugar, éste dejará de ser un destino deseado por los turistas.

Sabemos que el agua, clave del desarrollo sostenible, es un elemento esencial para la vida. Sin agua no hay vida. “Sin embargo, año tras año va aumentando la presión sobre este recurso. Una de cada tres personas vive en un país con escasez de agua entre moderada y alta, y es posible que para 2030 la escasez afecte a casi la mitad de la población mundial, ya que la demanda podría superar en un 40% a la oferta”. Según datos de las Naciones Unidas, en torno a 1000 millones de personas no tienen acceso al agua potable. Y los desafíos relacionados con este tema aumentarán significativamente en los próximos años, singularmente porque está mal distribuida, contaminada, desperdiciada, o se priorizan algunos usos de modo incorrecto o injusto, a lo que se unirán las consecuencias del cambio climático. También el turismo compite muchas veces con otros sectores por su uso y no pocas veces se constata que el agua es abundante y se despilfarra en las estructuras turísticas, mientras que para las poblaciones circundantes escasea.

La gestión sostenible de este recurso natural es un desafío de orden social, económico y ambiental, pero sobre todo de naturaleza ética, a partir del principio del destino universal de los bienes de la tierra, el cual es un derecho natural, originario, al que se debe subordinar todo ordenamiento jurídico relativo a dichos bienes. La Doctrina Social de la Iglesia insiste en la validez y en la aplicación de este principio, con referencias explícitas al agua.

Ciertamente, nuestro compromiso a favor del respeto de la creación nace de reconocerla como un regalo de Dios para toda la familia humana y de escuchar la petición del Creador, que nos invita a custodiarla, sabiéndonos administradores, que no señores, del don que nos hace.

La atención al medio ambiente es un tema importante para el Papa Francisco, al cual ha hecho numerosas alusiones. Ya en la celebración eucarística de inicio de su ministerio petrino invitaba a ser “custodios de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos – decía – que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro”, recordando que “todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos”.

Profundizando en esta invitación, afirmaba el Santo Padre durante una audiencia: “Cultivar y custodiar la creación es una indicación de Dios dada no sólo al inicio de la historia, sino a cada uno de nosotros; es parte de su proyecto; quiere decir hacer crecer el mundo con responsabilidad, transformarlo para que sea un jardín, un lugar habitable para todos (…) Nosotros en cambio nos guiamos a menudo por la soberbia de dominar, de poseer, de manipular, de explotar; no la ‘custodiamos’, no la respetamos, no la consideramos como un don gratuito que hay que cuidar. Estamos perdiendo la actitud del estupor, de la contemplación, de la escucha de la creación”.

Si cultivamos esta actitud de escucha, podremos descubrir cómo el agua también nos habla de su Creador y nos recuerda su historia de amor para con la humanidad. Elocuente es al respecto la oración de bendición del agua que la liturgia romana emplea tanto en la Vigilia pascual como en el ritual del bautismo, en la cual se recuerda que el Señor se ha servido de este don como signo y memoria de su bondad: la Creación, el diluvio que pone fin al pecado, el paso del mar Rojo que libera de la esclavitud, el bautismo de Jesús en el Jordán, el lavatorio de pies que se transforma en precepto de amor, el agua que mana del costado del Crucificado, el mandato del Resucitado de hacer discípulos y bautizarlos… son hitos fundamentales de la historia de la Salvación, en los que el agua adquiere un elevado valor simbólico.

El agua nos habla de vida, de purificación, de regeneración y de transcendencia. En la liturgia, el agua manifiesta la vida de Dios que se nos comunica en Cristo. El mismo Jesús se presenta como aquél que sacia la sed, de cuyas entrañas manan ríos de agua viva, y en su diálogo con la samaritana afirma: “el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed”. La sed evoca los anhelos más profundos del corazón humano, sus fracasos y sus búsquedas de una auténtica felicidad más allá de sí mismo. Y Cristo es quien ofrece el agua que sacia la sed interior, es la fuente del renacer, es el baño que purifica. Él es la fuente de agua viva.

Por esto, es importante insistir en que todos los implicados en el fenómeno del turismo tienen una seria responsabilidad a la hora de gestionar el agua, de manera que este sector sea efectivamente fuente de riqueza a nivel social, ecológico, cultural y económico. Al tiempo que se debe trabajar por reparar el mal causado, también ha de favorecerse su uso racional y minimizar el impacto, promoviendo políticas adecuadas e implementando equipamientos eficientes, que ayuden a proteger nuestro futuro común. Nuestra actitud frente a la naturaleza y la mala gestión que podamos hacer de sus recursos no pueden gravar ni sobre los demás ni, menos aún, sobre las futuras generaciones.

Es necesaria, por tanto, una mayor determinación por parte de políticos y empresarios. Pues si bien todos son conocedores de los desafíos que el problema del agua nos plantea, somos conscientes que eso debe aún concretarse en compromisos vinculantes, precisos y evaluables.

Esta situación requiere sobre todo un cambio de mentalidad que lleve a adoptar un estilo de vida diverso, caracterizado por la sobriedad y la autodisciplina. Se ha de favorecer que el turista sea consciente y reflexione sobre sus responsabilidades y sobre el impacto de su viaje. Debe poder alcanzar la convicción de que no todo está permitido, aunque personalmente pueda asumir el coste económico. Hay que educar y favorecer los pequeños gestos que nos permitan no desperdiciar ni contaminar el agua y que al mismo tiempo nos ayuden a valorar aún más su importancia.

Hacemos nuestro el deseo del Santo Padre de “que todos asumiéramos el grave compromiso de respetar y custodiar la creación, de estar atentos a cada persona, de contrarrestar la cultura del desperdicio y del descarte, para promover una cultura de la solidaridad y del encuentro”.

Con san Francisco, el “poverello” de Asís, elevamos nuestra alabanza a Dios, bendiciéndole por sus criaturas: “Loado seas, mi Señor, por la hermana agua, la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta”.


Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes con ocasión de la Jornada Mundial del Turismo 2013
11 de julio de 2013

El agua y la vida

Cuando era estudiante de maestría en El Paso, Texas, alcanzaba a ver desde la biblioteca de la universidad, el Río Bravo que divide México de Estados Unidos, y más allá del lado mexicano, en Ciudad Juárez, unos asentamientos irregulares que carecían de todos los servicios. Uno de esos días, una nota periodística me permitió ver con más detalle el drama que mis ojos solo intuían. En la frontera hace mucho calor en verano, y mucho polvo; algunos bebés habían muerto por deshidratación, producida por diarreas, ocasionadas a su vez por falta de agua potable. Eso es lo que significa que el agua es vida, o muerte.

De acuerdo a los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas, 11 % de la población mundial aún carece de acceso a una fuente de agua segura para beber, equivalente a 783 millones de personas. En México, la cobertura de agua potable era del 91.6 % a finales de 2011, lo que significa que 9.5 millones de mexicanos no tenían entonces acceso a agua potable. Los índices de mortalidad de bebés y niños menores de 5 años, están asociados a la disponibilidad de agua potable de calidad, por lo que los avances en este ámbito tienen impacto en millones de personas.

El agua es un asunto demasiado importante, es literalmente vital, no solo para hombres y mujeres, sino para todo ser vivo, para el medio ambiente, y sin embargo, no le damos la importancia que requiere conservarla en cantidad suficiente y además limpia. Por alguna extraña razón, los gobiernos de los países invierten primero en otras obras de infraestructura que no son vitales, antes de trabajar en lo vital, que es proveer de agua potable.

Quizá pensamos que el agua nunca se va a terminar porque nuestra noción del ciclo hidrológico es un tanto mágica, donde el agua circula todo el tiempo entre la tierra, los seres vivos y la atmósfera, y nos parece inagotable. Y sin embargo, todos hemos visto desaparecer ríos, y hemos visto caudales contaminados con tantas sustancias que prácticamente dejamos de considerarlos ríos y lagos; y los convertimos en canales, drenajes, pantanos; o simplemente ríos, lagunas, y playas contaminadas. La contaminación y el desperdicio del agua es parte de esa cultura del descarte a la que se refirió el Papa Francisco la semana pasada. El agua se renueva, pero nosotros estamos contaminándola y convirtiéndola en fuente de enfermedades y muerte, en lugar de que sea solo fuente de vida.

El 70 % de la superficie del planeta está cubierta por agua, y quizá por eso pensamos que hay agua suficiente, sin embargo, menos del 3 % de esa cantidad es agua dulce, y la mayoría de ella está en los polos congelada. Por lo que a pesar de que la tecnología existe ya para quitar sal al agua de mar y aprovecharla como recurso, el costo asociado hace impensable utilizarla para abatir el rezago en las áreas más pobres que es donde se necesita.

“El agua es vida” solía decir mi padre, mientras observaba como las plantas se mostraban más alegres y lozanas después de una buena lluvia. Era un asomo del ciclo que mantiene vivos a plantas, animales y por supuesto a los seres humanos en este planeta.

Para las personas del campo hacer la asociación entre agua y vida es muy fácil, lamentablemente en las ciudades, entre otras cosas, perdemos el contacto con la naturaleza, y también la perspectiva entre la importancia que el agua tiene para producir alimentos y mantener en equilibrio los ecosistemas, y esto finalmente nos lleva a infravalorar el agua, a no cuidarla y ensuciarla.

En una encuesta sobre cultura del agua, se encontró que la mayoría de las personas que viven en la Ciudad de México son incapaces de asociar el agua con los ríos, los bosques, las montañas, en fin la naturaleza, y solo la asocian con la llave y el drenaje. También, en esa ciudad, sus habitantes asocian río Churubusco, río Mixcoac, río La Piedad, con vialidades y circuitos, no con los ríos que alguna vez existieron en ese lugar.

¿Por qué nuestro planeta se llama Tierra y no Agua? Quizá porque el nombre lo recibió mucho antes de que pudiéramos observar desde el espacio la cantidad de tierra y agua que lo cubre. Los científicos que exploran el espacio y sus incontables estrellas y planetas, buscan planetas donde las condiciones de los mismos permitan que exista agua en forma líquida, definiéndolos como espacios habitables. Esta asociación directa entre la posibilidad de vida y el agua, resalta la importancia que tiene el agua como elemento natural para el funcionamiento de ecosistemas.

En la perspectiva cristiana, ojalá que no seamos motivo del lamento de Dios Padre en Jeremías 2,13 “me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua.” Y qué por el contrario acojamos la invitación del Dios Hijo en Juan 7, 38 “El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva.” Y qué esos ríos, nos motiven entre otras cosas a conservar el agua, en cantidad y calidad, y hacerla disponible para todos, como buenos custodios de la creación.


Óscar Ibáñez

Artículo tomado de encuentra.com

miércoles, 18 de febrero de 2015

Movimiento Católico Global por el Clima

Noticia de http://www.periodistadigital.com/religion

El cardenal Tagle, arzobispo de Manila, presentará la iniciativa a Francisco
Lanzan el 'Movimiento Católico Global por el Clima' antes de la visita papal a Filipinas
"La creación y su orden es buena, que es un bien que debemos abrazar y cuidar"
Un conjunto de organizaciones y líderes católicos de todo el mundo anunciaron hoy su colaboración como un movimiento que trabaja hacia un futuro climático sostenible. Compuesto por laicos y clérigos, teólogos, científicos y activistas, el Movimiento Católico Global por el Clima (MCGC) emitió una declaración que contiene sus creencias y misión, constituyendo la primera vez que un grupo católico de este tipo ha unido sus fuerzas para trabajar en la problemática del cambio climático.
La declaración apoya las enseñanzas Católicas en temas de medio ambiente y hace un llamamiento a la oración y la acción entre la comunidad católica del mundo. ElCardenal Tagle, Arzobispo de Manila

, le presentará la iniciativa al Papa Francisco esta semana durante su viaje a Filipinas.

Según el Dr. Pablo Canziani, un científico del clima de la Argentina que participa en el MCGC: "Las conversaciones sobre la crisis climática se han enfocado históricamente más sobre argumentos intelectuales que sobre las profundas implicaciones de carácter espiritual y moral de nuestra incapacidad para cuidar de la creación de Dios".

"Las preocupaciones de nuestro grupo se basan en las Sagradas Escrituras y en la tradición de la Iglesia. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, los Católicos aceptan como revelación la verdad que la creación y su fin es un bien que debemos abrazar y cuidar. En respuesta a lo que Dios le ha dado a la raza humana -aire puro, el agua para mantener la vida, el fruto de las cosechas de la tierra, y la generosidad del mar- somos llamados a honrar a Dios nuestro Creador por estas muchas bendiciones", dijo el Dr. Canziani.

Patrick Carolan, director ejecutivo de la Red de Acción Franciscana, que también es un miembro del grupo, explicó la declaración diciendo: "Citando enseñanzas del Papa Francisco y los obispos de Filipinas, este comunicado llama a los católicos a promover las enseñanzas de la iglesia, apreciar su responsabilidad moral de actuar, y crear conciencia sobre el cambio climático y sus efectos, sobre todo en los pobres y las generaciones futuras. Se invita a los Católicos a participar en futuras acciones que busquen un fuerte acuerdo internacional sobre el clima, y encomienda todos nuestros esfuerzos a Jesucristo, que hace nuevas todas las cosas".

Desde Filipinas, la coordinadora de la Pastoral de Ecología de la Arquidiócesis de Manila,Lou Arsenio, agregó: "El movimiento planea promover la creación de redes y el intercambio de información sobre el cambio climático entre las organizaciones católicas a través de fronteras nacionales, para lograr una mayor comprensión de la enseñanza católica sobre el cuidado de la creación de Dios, y para responder a las preocupaciones del Papa Francisco y otros líderes de la iglesia sobre el cambio climático. Invitamos a todos los laicos y organizaciones católicas a unirse a este esfuerzo enwww.CatholicClimateMovement.global/espanol, tanto para generar conciencia sobre este importante tema y actuar en la esfera pública".

El lanzamiento del MCGC coincide con el viaje del Papa Francisco a las Filipinas, donde se reunirá con sobrevivientes de súper tifón Haiyan, que se considera que está relacionado con el cambio climático, y que tiene lugar en un momento en que la comunidad Católica está a la espera de la próxima encíclica sobre la ecología.

Enlace a la noticia

Movimiento Católico Global por el Clima

Nuestra Declaración a la Iglesia y el Mundo


El Movimiento Católico Global por el Clima es la primera coalición internacional de su clase compuesta por Católicos de muchas naciones, continentes y clases sociales. Somos laicos, religiosos, y clérigos, teólogos, científicos y activistas de Argentina, Filipinas, el Reino Unido, Kenia, Australia, Estados Unidos y muchas otras naciones. Estamos unidos por nuestra fe católica y nuestro trabajo en diversos roles y organizaciones sobre los problemas del cambio climático.
Nuestra colaboración se hace eco de las dimensiones globales de la Iglesia Católica y de un sentido compartido de responsabilidad sobre el cuidado de la bella creación de Dios, dadora de vida. Nos inspiramos en las enseñanzas de la Iglesia y estamos guiados por la virtud de la prudencia -entendida por Santo Tomás de Aquino como "la recta razón aplicada a la acción." Aceptamos las conclusiones de los líderes científicos, como el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que las emisiones de gas del efecto invernadero de la humanidad están contribuyendo a cambios generalizados y en su mayoría nocivos para los sistemas planetarios. Estamos seguros de que el cambio climático antropogénico [causado por el hombre] pone en peligro la creación de Dios y de todos nosotros, especialmente los pobres, cuyas voces ya han hablado de los impactos que tienen las alteraciones climáticas.
Qué es lo que creemos y por qué
Los fundamentos de nuestra preocupación se encuentran en las Escrituras y está fundada en la tradición de la Iglesia. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, los Católicos aceptan como verdad revelada que la creación y su orden es buena, que es un bien que debemos abrazar y cuidar. Esto ha sido sostenido en palabras y acciones por los líderes de la Iglesia a lo largo de dos milenios. En respuesta a lo que Dios le ha dado a la raza humana -aire puro, el agua para mantener la vida, el fruto de las cosechas de la tierra, y la generosidad del mar- somos llamados a honrar a Dios nuestro Creador por estas muchas bendiciones. Estamos obligados a respetar estos dones, que son para todas las personas. Por esta razón, el cambio climático es para los católicos una cuestión profundamente espiritual, ética y moral. Mientras que las discusiones sobre cambio climático implican el debate de teoría económica y pueden también involucrar cuestiones de políticas partidarias así como la acción de grupos de presión con intereses sectoriales y particulares, nuestro eje se ubica en las cuestiones morales y espirituales involucradas. El cambio climático se refiere a nuestra responsabilidad como hijos de Dios y personas de fe para cuidar la vida humana, especialmente las generaciones futuras, mediante el cuidado de toda la magnífica creación de Dios.
La interdependencia de la creación y la humanidad se está subrayando en la visita del Papa Francisco a las Filipinas. Los impactos de los fenómenos meteorológicos extremos en los vulnerables y marginados se vuelven claros al tiempo que nos unimos al Santo Padre en oración por todas las familias que fueron afectadas por el súper tifón Haiyan -por los muchos miles de muertos o desaparecidos y los incontables más que permanecen sin hogar.
Un llamado a la oración, una llamada a la acción
Los obispos de Filipinas escribieron una vez "Somos un pueblo de esperanza". Al igual que ellos creemos juntos y con la gracia de Dios "podemos cambiar el curso de los acontecimientos."
En primer lugar, reconocemos que las conversaciones sobre la crisis climática han sido históricamente más acerca de argumentos intelectuales que sobre las profundas implicaciones espirituales y morales de nuestra falta de cuidado de la creación de Dios.
Los líderes católicos están llamados así a hablar con una voz profética y en un diálogo espiritual con todas las personas, especialmente los líderes políticos y de negocios y los consumidores que participan en políticas y prácticas climáticamente destructivas. Y reconocemos nuestra propia necesidad de conversión permanente para vivir más de acuerdo con las Intenciones del creador de la vida en abundancia para todos los pueblos del mundo. En tanto las implicaciones morales de cambio climático antropogénico no sean claramente establecidas y aceptadas, es poco probable que las sociedades puedan hacer o hagan la transición en un plazo adecuado hacia las tecnologías, economías y estilos de vida sostenibles.
Y así, a la vista de la creciente evidencia científica y las experiencias del mundo real, ofrecemos nuestras oraciones por la gracia sanadora de Dios mientras trabajamos en el mundo para cuidar y abogar por los necesitados.
Lo hacemos pidiendo a nuestros hermanos y hermanas en Cristo que defiendan el bien común reconociendo a aquellos que son menos capaces de defenderse a sí mismos, los ciudadanos del mundo que vive en la pobreza, nuestros hijos, nacidos y no nacidos, las generaciones futuras, y todas las formas de vida que pueblan la creación de Dios.
Sabiendo que hay abundantes soluciones positivas disponibles, ofrecemos ayudar a esas voces que demandan fuertes acuerdos internacionales sobre el clima, además de llamar y fomentar la conversión de los corazones endurecidos.
Instamos a todos los católicos a explorar los problemas del cambio climático y a unirse a futuras acciones -tanto para crear conciencia sobre este importante tema y actuar en el ámbito público.
Y finalmente nos encomendamos todos nuestros esfuerzos a Jesucristo, que hace nuevas todas las cosas.
Conclusión: una continuación de las enseñanzas católicasEl Papa Francisco dará a conocer una encíclica sobre el cuidado del medio ambiente. Este documento dará continuidad a las enseñanzas de la Iglesia que nos ha dado San Juan Pablo II y Benedicto XVI, así como numerosos obispos de todo el mundo. Ya hemos escuchado esta continuidad en el palabras del Para Francisco. Con esta declaración, los abajo firmantes ahora tratamos de ayudar a llevar estas enseñanzas de la Iglesia al mundo.
Por lo tanto concluimos con estas palabras de esperanza, ofrecidas en la apertura del Papado del Santo Padre:
''También hoy, en medio de tanta oscuridad, tenemos que ver la luz de la esperanza y ser hombres y mujeres que traen esperanza a los demás. Para proteger la creación, para proteger a todo hombre y toda mujer, para contemplarlos con ternura y amor, hemos de abrir un horizonte de esperanza; hemos de dejar que un rayo de luz rompa a través de las densas nubes; hemos de llevar el calor de la esperanza! Para los creyentes, para nosotros los cristianos, como Abraham, como San José, la esperanza que llevamos se fija en el horizonte de Dios, que se ha abierto ante nosotros en Cristo. Es una esperanza construida sobre la roca que es Dios."

Firmantes:
Catholic Earthcare Australia (Australia)
Franciscan Action Network (USA)
Acción Católica Argentina (Argentina)
Catholic Youth Network for Environmental Sustainability in Africa (Africa)
Archdiocese of Manila Ecology Ministry (Philippines)
Franciscans International
Jesuit European Social Centre (Europe)
Columban Center for Advocacy and Outreach (USA)
EcoJesuit (Europe/Asia)
Reconciliation with Creation, Jesuit Conference Asia Pacific (Asia)
CatholicEcology.net (USA)
Ciara Shannon, Our Voices (China)
Jeffry Odell Korgen, Our Voices and GreenFaith (USA)
Dan Misleh, Catholic Climate Covenant (USA)
Dr. Pablo Canziani, Red Argentina de Laicos, Acción Católica Argentina and Conicet (Argentina)
Dr. Tobias Winright, Saint Louis University (USA)
Dr. Charles Camosy, Fordham University (USA)
Dr. Holly Taylor Coolman, Providence College (USA)
John Berkman, Regis College, University of Toronto (USA)
Dr. Erin Lothes, College of Saint Elizabeth (USA)
Columban Missionary Society, Philippine Region (Philippines)
Lindo Lío (Argentina)
Leadership Conference of Women Religious (USA)
Catholic Rural Life (USA)
Sisters of Mercy of the Americas' Institute Leadership Team (USA)
EDiPA Equipo Diocesano de Pastoral Ambiental, Obispado de San Isidro (Argentina)
English Speaking Conference of the Order of Friars Minor
Catholic Charities (USA)

viernes, 13 de febrero de 2015

El Vaticano estudia crear un organismo centrado en la ecología

El Vaticano no descarta que haya laicos con papel relevante en secretarías pero no como responsables de Congregaciones

El Colegio Cardenalicio que desde este jueves se reúne en el Vaticano para hablar sobre la reforma de la Curia ha discutido nuevas propuestas del G9 Vaticano, como la creación de un organismo vaticano centrado en la ecología ambiental, humana y social.

Este nuevo órgano pasaría a estar integrado dentro de la nueva Congregación Vaticana llamada 'Caridad, Justicia y Paz', que aglutinaría los antiguos Pontificios consejos: Justicia y Paz, Cor Unum, Pastoral Emigrantes e Itinerantes, Pastoral de la Salud.

"Se ha hablado de un nuevo sector que desarrollaría la ecología también humana y social, no solo ambiental", ha comentado el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, que ha explicado a grandes rasgos la intervención del obispo de Albano (Italia), Marcello Semeraro, secretario del Consejo de cardenales.

El consejo de nueve prelados que aconseja al Pontífice en la reforma de la Curia y el gobierno de la Iglesia, propone reunificar los doce Consejos Pontificios que existen en la actualidad en sólo dos órganos: 'Laicos-Familia-Vida' y 'Caridad-Justicia'.

Intervención de 12 cardenales

En total, han participado 165 cardenales de los 218 que conforman el colegio cardenalicio, incluyendo también los 20 purpurados que recibirán el birrete y el anillo cardenalicio este sábado. De esos, 12 purpurados han intervenido en las sesiones de trabajo de esta mañana. Sobre los temas tratados esta semana en el Aula Nueva del Sínodo, Lombardi ha señalado que los cardenales no han hablado sólo sobre el proceso de simplificación de los discasterios vaticanos.

La intervención de Semeraro ha versado sobre la naturaleza inspiradora y las líneas guía de la reforma de la Curia y sobre el significado "teológico", "eclesial" y no sólo "funcional" de la agrupación de dicasterios. De esta manera, Lombardi ha precisado que detrás de la simplificación de la burocracia vaticana en dos únicos polos hay una "visión específica de Iglesia", "un significado teológico" y no solo "un criterio funcional".

La introducción del coordinador del G-9, el hondureño Óscar Rodríguez Maradiaga, ha sido más de matiz "histórico", según Lombardi. que ha manifestado que su discurso ha consistido en una presentación de las bases del consejo de cardenales. "Cómo ha nacido el grupo, quién lo compone, qué método de trabajo de usa, el proceso de recogida de documentación", ha comentado.

El portavoz del Vaticano ha especificado que hasta ahora se han recogido 100 contribuciones documentales de jefes de dicasterio, material que se ha usado para empredender la reforma de la Curia. También ha explicado que los cardenales del G9 también han trabajado en las ocho reuniones que han mantenido hasta ahora en la regulación del Sínodo de obispos y la preparación de la próxima Asamblea de la familia; en los trabajos de la Comisión para tutela de menores; en temas económicos; en la reforma de los medios de comunicación de la Santa Sede.

En definitiva, Lombardi ha dejado claro que no sólo se ha hablado de la reforma de la Curia, sino de todos aquellos temas en los que el Papa ha pedido consejo.

Así, ha señalado que los cardenales han reflexionado sobre la necesaria formación y capacitación del personal de los dicasterios; sobre el peso de la Secretaría de Estado y la necesidad de mejorar la comunicación; sobre la colaboración con el Papa que desempeñan organismos como el colegio cardenalicio o el Sínodo de Obispos que no son propiamente la Curia; sobre el significado de colegialidad o sinodalidad.

Finalmente, ha precisado que le parece "impensable" que haya laicos responsables de un Congregación, pero que, en cambio, sí podrían tener un papel relevante en secretarías que no implican un tipo de jurisdicción o responsabilidad específicamente de religiosos.


Fuente: www.iagua.es

Papa Francisco y el cambio climático

Papa Francisco: "El tiempo para encontrar soluciones globales al cambio climático se está agotando"

El Papa Francisco ha advertido de que "el tiempo se acaba" para encontrar soluciones contra el cambio climático y ha señalado que una lucha eficaz frente al mismo solo será posible si se superan "los intereses particulares" y se acaba con las "presiones políticas y económicas".

"Las consecuencias de los cambios ambientales, que ya se sienten de modo dramático en muchos estados, sobre todo los insulares del Pacífico, nos recuerdan la gravedad de la incuria y de la inacción. El tiempo para encontrar soluciones globales se está agotando", precisa en una carta enviada al ministro de Medio Ambiente de la República de Perú, Manuel Pulga Vidal, con motivo de la vigésima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebra en Lima.

Además, insiste en que "la lucha eficaz contra el calentamiento global será posible únicamente con una responsable respuesta colectiva, que supere intereses y comportamientos particulares y se desarrolle libre de presiones políticas y económicas".

Para Francisco, existe un "claro, definitivo e impostergable imperativo ético de actuar". Por ello, recuerda a los participantes de la conferencia que tienen una "grave responsabilidad moral" al abordar este tema que, según subraya, "afecta a toda la humanidad, en particular a los más pobres y a las generaciones futuras".


Fuente: www.iagua.es

domingo, 11 de enero de 2015

Global Catholic Climate Movement

Por su interés, os mostramos el manifiesto de este recién creado Global Catholic Climate Movement

Our Statement to the Church and the World
Who we are

The Global Catholic Climate Movement is a first-of-its-kind international coalition of Catholics from many nations, continents, and walks of life. We are laity, religious, and clergy, theologians, scientists, and activists from Argentina, the Philippines, the United Kingdom, Kenya, Australia, the United States, and many other nations. We are united by our Catholic faith and our work in various roles and organizations on climate change issues. Our collaboration echoes the global dimensions of the Catholic Church and a shared sense of responsibility to care for God’s beautiful, life-giving creation. We are inspired by Church teachings and guided by the virtue of prudence—understood by St. Thomas Aquinas as “right reason applied to action.” We accept the findings of scientific leaders, such as the Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), that humanity’s greenhouse as emissions are contributing to widespread and mostly harmful changes to planetary systems. We are certain that anthropogenic [human-made] climate change endangers God’s creation and us all, particularly the poor, whose voices have already spoken of the impacts of an altered climate.

What we believe—and whyThe basis of our concerns is scriptural. From Genesis through Revelations, Catholics accept as a revealed truth that creation and its order is a good that we must embrace and steward. In response to what God has given the human race—clean air, life-sustaining water, fruits of the earth’s harvests, and the bounty of the sea—we are called to honor God our Creator for these many blessings. We are obliged to respect these gifts, which are for all people. For this reason climate change is for Catholics a profoundly spiritual, ethical, and moral issue. Climate change is not about economic theory or a political platform; it is most certainly not about partisan politics or concessions to special interest groups on either side of the argument. Climate change is about our responsibility as God’s children and people of faith to care for human life, especially future generations, by caring for all of God’s wondrous creation. The interdependency of creation and humanity is being underscored in Pope Francis’s visit to Philippines. The impacts of extreme weather on the vulnerable and marginalized become clear as we join the Holy Father in praying for all the families that were impacted by super Typhoon Haiyan—for the many thousands dead or missing and the countless more who remain homeless.

A call for prayer, a call for action
“We are people of hope,” the bishops of the Philippines once wrote. Like them we believe that together and with the grace of God “we can change the course of events.” First, we recognize that conversations about the climate crisis have historically been more about intellectual arguments than about the profound spiritual and moral implications of our failure to care for God’s creation. Catholic leaders are thus called to speak with a prophetic voice and in a spiritual dialogue with all people, especially those political and business leaders and consumers who engage in climatically destructive policies and practices. And we recognize our own need for ongoing conversion to live more in keeping with the Creator's intentions for life in abundance for all people. Until the moral implications of anthropogenic climate change are clearly established and accepted, it is unlikely that societies can or will transition in an appropriate timeframe to sustainable technologies, economies, and lifestyles. And so in light of growing scientific evidence and real-world experiences, we offer our prayers for God’s healing grace as we work in the world to care and advocate for the needy and all creation. We do so by calling on our brothers and sisters in Christ to defend the common good by acknowledging those least able to defend themselves—the world’s people living in poverty, our children, born and unborn, future generations, and all forms of life that populate God’s creation. Knowing that there are abundant positive solutions available, we offer to assist those voices that demand strong international climate agreements, as well as call for and encourage the conversion of hardened hearts. We invite all Catholics to explore the issues of climate change and to join future actions— both to raise awareness about this important issue and to act within the public sphere. And finally we entrust all our efforts to Jesus Christ, who makes all things new.

Conclusion: a continuation of Catholic teachings
Pope Francis will be issuing an encyclical about caring for the environment. This document will carry on the teachings of the Church given to us by Saint John Paul II and Benedict XVI, as well as many bishops across the globe. We have already heard this continuity in the words to date of Pope Francis. With this statement, we the undersigned now seek to help bring these teachings of the Church to the world. Thus we conclude with these words of hope, offered at the opening of the Holy Father’s papacy: ‘‘Today too, amid so much darkness, we need to see the light of hope and to be men and women who bring hope to others. To protect creation, to protect every man and every woman, to look upon them with tenderness and love, is to open up a horizon of hope; it is to let a shaft of light break through the heavy clouds; it is to bring the warmth of hope! For believers, for us Christians, like Abraham, like Saint Joseph, the hope that we bring is set against the horizon of God, which has opened up before us in Christ. It is a hope built on the rock which is God.’’
+ Pope Francis, Inaugural Mass, March 19, 2013

martes, 24 de junio de 2014

La desertificación distingue entre ricos y pobres

"El alimento de uno de cada tres habitantes del planeta peligra por la desertificación del suelo. El 40% de las tierras es árido, entre un 15% y un 25% más que en 1990, según los datos de la FAO, que alerta sobre el aumento de este fenómeno que no puede desvincularse de la subida de las temperaturas que ya está provocando el cambio climático. Estos terrenos se concentran en países en vías de desarrollo o pobres.
Según la ONU, España es el país más árido de Europa. Un tercio de su superficie sufre una tasa muy elevada de desertificación y un 6% ya se ha degradado de forma irreversible. Las zonas más afectadas por este fenómeno son la vertiente mediterránea y las Islas Canarias.

La sobreexplotación de los recursos hídricos, la tala indiscriminada de bosques, la agricultura intensiva y el sobrepastoreo, los incendios, y la ocupación del suelo para el negocio inmobiliario resultan en gran parte responsables de esta situación.

A los problemas causantes de este fenómeno y de la sequía se suman los efectos que el cambio climático está provocando a nivel global. El aumento de las temperaturas y la disminución de las precipitaciones son sólo dos de los múltiples efectos producidos por el incremento de las emisiones de CO2 a la atmósfera. Las previsiones para la Península Ibérica son que los periodos de sequía serán más frecuentes y más intensos que los actuales.

“La desertificación es fundamentalmente un problema de desvinculación entre los recursos naturales y el sistema socioeconómico que los explota, o sea, es ante todo un problema de desarrollo sostenible”, advierten desde Greenpeace.

La organización reclama tomar medidas urgentes que impidan seguir perdiendo, cada año, millones de toneladas de suelo arrastrados por el agua y el viento junto con las especies que ahí se albergan como consecuencia del avance de los procesos de desertificación:

-Cambiar la política hidráulica tradicional centrada en la ejecución de grandes obras, que ha demostrado su ineficacia, hacia una gestión más hidrológica y ambientalista ya que el agua es un bien escaso y limitado, por lo que la solución a la escasez está en una gestión racional y de fomento del ahorro.

-Reducir la emisión de gases de efecto invernadero, con una fuerte apuesta para el ahorro energético y la gestión de la demanda de energía y la sustitución de las centrales térmicas y nucleares por renovables. Además pide un Plan Nacional de Asignación para 2008-2012 riguroso con el Protocolo de Kioto.

-Tomar en cuenta parámetros medioambientales en la política energética. Actualmente está centrada en producir electricidad sin tener en cuenta los efectos del cambio climático y la escasez de los recursos hídricos.

-Proporcionar una política forestal acorde con las necesidades del país más árido de Europa, con medidas de reforestación y de control del suelo urbanizable, lucha contra incendios y talas indiscriminadas, que se protejan los bosques primarios promoviendo el uso de madera certificada FSC.

-Primar la agricultura ecológica y el uso de variedades locales adaptadas al clima en detrimento de los monocultivos intensivos y de las variedades transgénicas, altamente demandantes en agua, productos químicos y petróleo.

-Poner freno a la edificación asociada a la construcción de campos de golf, sobre todo salvaguardando las costas".


Un artículo de Daniela Coello

martes, 27 de mayo de 2014

En el viaje del papa Francisco a Tierra Santa

En su viaje a Tierra Santa, el papa Francisco afirma que habló bastante con Bartolomé I sobre la ecología, "de hacer juntos un trabajo sobre este problema".

miércoles, 21 de mayo de 2014

La realidad que nos rodea (Papa Francisco)

Esta mañana en la audiencia general, el papa Francisco nos ha regalado unas preciosas y certeras palabras sobre el don de la ciencia y el cuidado de la Creación. Aquí os las dejamos.

Queridos hermanos y hermanas, buenos días
Hoy queremos reflexionar sobre otro don del Espíritu Santo, el don de la ciencia. Cuando se habla de ciencia, el pensamiento va inmediatamente a la capacidad del hombre de conocer cada vez mejor la realidad que le rodea y de descubrir las leyes que regulan la naturaleza y el universo. La ciencia que viene del espíritu Santo, sin embargo, no se limita al conocimiento humano: es un don especial, que nos lleva a captar, a través de la creación, la grandeza y el amor de Dios y su relación profunda con toda criatura.
Cuando nuestros ojos son iluminados por el Espíritu, se abren a la contemplación de Dios, en la belleza de la naturaleza y de la grandiosidad del cosmos, y nos llevan a descubrir cómo cada cosa nos habla de Él, todo nos habla de su amor. ¡Todo esto suscita en nosotros un gran asombro y un profundo sentido de gratitud! Es la sensación que sentimos también cuando admiramos una obra de arte o cualquier maravilla que sea fruto del ingenio y de la creatividad del hombre: frente a todo esto, el Espíritu nos lleva a alabar al Señor desde lo profundo de nuestro corazón y a reconocer, en todo lo que tenemos y somos, un don inestimable de Dios y un signo de su infinito amor por nosotros.
En el primer capítulo del Génesis, precisamente al comienzo de toda la Biblia, se pone de relieve que Dios se complace en su creación, subrayando repetidamente la belleza y la bondad de cada cosa. Al término de cada jornada, está escrito: “Y Dios vio que todo era bueno” (1,12.18.21.25). Pero si Dios ve que la creación es algo bello, algo bueno, también nosotros debemos tener esta actitud de ver la creación como bella y buena, y con el don de la ciencia, por esta belleza alabamos a Dios, damos gracias a Dios por habernos dado tanta belleza a nosotros, y este es el camino. Y cuando Dios acabó de crear al hombre, no dijo que era algo “bueno”, dijo que era “muy bueno” (v. 31). Se acerca a él, y a los ojos de Dios nosotros somos la cosa más buena, más bella y más grande de la creación. Pero padre, los ángeles… ¡No! Los ángeles están por debajo de nosotros, nosotros somos más que los ángeles. Lo hemos escuchado en el libro de los salmos. Nos quiere mucho el Señor, ¿eh? Tenemos que darle gracias por esto. El don de la ciencia nos pone en profunda sintonía con el Creador, y nos hace participar en la limpieza de su mirada y de su juicio. En esta perspectiva logramos captar en el hombre y en la mujer el culmen de la creación, como realización de un designio de amor que está impreso en cada uno de nosotros y que nos hace reconocernos como hermanos y hermanas. Lo que surge entonces es un cuadro caracterizado por una profunda armonía, donde todo remite al Creador y donde el Espíritu nos hace percibir en cada persona y en cada cosa la impronta de la grandeza y de la bondad de Dios.
Todo esto es motivo de serenidad y de paz y hace del cristiano un testigo gozoso de Dios, en la estela de san Francisco de Asís y de tantos santos que han sabido alabar y cantar su amor a través de la contemplación de la creación. Al mismo tiempo, sin embargo, el don de la ciencia nos ayuda a no caer en algunas actitudes excesivas o equivocadas. El primero lo constituye el riesgo de considerarnos amos de la creación. La creación no es una propiedad de la que podemos adueñarnos a nuestro gusto; ni, mucho menos, es una propiedad solo de algunos: la creación es un regalo, es un regalo maravilloso que Dios nos ha dado, para que lo cuidemos y lo utilicemos en beneficio de todos, siempre con gran respeto y gratitud. La segunda actitud negativa está representada por la tentación de crearnos en las criaturas, como si estas pudieran ofrecer la respuesta a todas nuestras expectativas. Y el Espíritu Santo, con el don de la ciencia, nos ayuda a no caer en esto. Pero yo quisiera volver sobre el primer camino equivocado. Custodiar la creación, no adueñarse de la creación. Debemos custodiar la creación, es un don que el Señor nos ha dado, para nosotros, es el regalo de Dios a nosotros, nosotros somos custodios de la creación. Pero cuando nosotros explotamos la creación, destruimos el signo del amor de Dios. Destruir la creación es decir a Dios: no me gusta, esto no es bueno, ¿y qué te gusta a ti? Me gusto yo mismo. Eso es el pecado, ¿habéis visto? La custodia de la creación es precisamente la custodia del amor de Dios, y también es decir a Dios gracias, yo soy el amo de la creación, pero para llevarlo adelante, yo no destruiré nunca tu regalo. Y esta debe ser nuestra actitud ante la creación, custodiarla, porque si destruimos la creación, la creación nos destruirá. No lo olvidéis.
Una vez estaba en el campo y escuché un dicho de una persona sencilla, a la que gustaban mucho las flores, él custodiaba estas flores y me decía: debemos custodiar estas cosas bellas que Dios nos ha dado. La creación es para nosotros, para que nosotros la aprovechemos bien, no la explotemos, la custodiemos. Porque usted sabe, padre – me dijo – Dios perdona siempre, sí, esto es verdad, Dios perdona siempre; nosotros, las personas humanas, hombres y mujeres perdonamos algunas veces, sí, algunas no perdonamos. Pero la creación, padre, no perdona nunca, y si tu no lo custodias, él te destruirá. Esto debe hacernos pensar y pedir al Espíritu Santo el don de la ciencia para comprender bien que la creación es el regalo más bello de Dios, que Él dijo: esto es bueno, esto es bueno, esto es bueno, esto es mi regalo, pero la cosa más buena que he creado es la persona humana. Gracias.

Fuente: Radio Vaticano

jueves, 20 de marzo de 2014

Hermana Madre Tierra


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Jornadas sobre Ecología y Cristianismo

Una interesantísima iniciativa de la Hermandad de la Resurrección de Orihuela (Alicante)


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domingo, 16 de marzo de 2014

Vídeo sobre restauración ecológica

Aunque para algunos lectores pueda resultar un poco técnico, dejo este vídeo del profesor Luis Balaguer (Universidad Complutense de Madrid) sobre restauración ecológica, que tiene ideas muy interesantes.



PRÁCTICAS ARTÍSTICAS, ECOLÓGICAS Y COLABORATIVAS EN ESPACIOS MARGINALES: El jardín de los inmortales from CA2M on Vimeo.

Nota (20-3-2014): Me comunican la lamentable noticia del fallecimiento del profesor Luis Balaguer. Sirva este vídeo como sencillo homenaje a este excelente profesor e investigador.

sábado, 8 de marzo de 2014

La dimensión ambiental de Evangelii Gaudium

Como no podía ser de otra forma, el Papa Francisco, en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, dedica algunas líneas a los problemas medioambientales que afectan a nuestro mundo. Es en el punto 215 donde dice:

"Hay otros seres frágiles e indefensos, que muchas veces quedan a merced de los intereses económicos o de un uso indiscriminado. Me refiero al conjunto de la creación. Los seres humanos no somos meros beneficiarios, sino custodios de las demás criaturas. Por nuestra realidad corpórea, Dios nos ha unido tan estrechamente al mundo que nos rodea, que la desertificación del suelo es como una enfermedad para cada uno, y podemos lamentar la extinción de una especie como si fuera una mutilación. No dejemos que a nuestro paso queden signos de destrucción y de muerte que afecten nuestra vida y la de las futuras generaciones. En este sentido, hago propio el bello y profético lamento que hace varios años expresaron los Obispos de Filipinas: « Una increíble variedad de insectos vivían en el bosque y estaban
ocupados con todo tipo de tareas […] Los pájaros volaban por el aire, sus plumas brillantes y sus diferentes cantos añadían color y melodía al verde de los bosques [...] Dios quiso esta tierra para nosotros, sus criaturas especiales, pero no para que pudiéramos destruirla y convertirla en un páramo [...] Después de una sola noche de lluvia, mira hacia los ríos de marrón chocolate de tu localidad, y recuerda que se llevan la sangre viva de la tierra hacia el mar [...] ¿Cómo van a poder nadar los peces en alcantarillas como el río Pasig y tantos otros ríos que hemos contaminado? ¿Quién ha convertido el maravilloso mundo marino en cementerios subacuáticos despojados de vida y de color? »".


miércoles, 11 de diciembre de 2013

Una sola familia humana, alimentos para todos

"Es necesario encontrar la manera de que todos puedan beneficiarse de los frutos de la tierra"

El Papa Francisco reclama que "la voz de los que sufren hambre se convierta en un rugido capaz de sacudir al mundo".

En un vídeomensaje emitido con motivo del lanzamiento en todo el mundo de la campaña de Cáritas Internationalis “Una Sola Familia Humana, Alimentos para Todos”.En España, Cáritas y Manos Unidas se unen para impulsar esta campaña.



domingo, 8 de diciembre de 2013

Home

La película Home, dirigida en 2009 por Yann Arthus-Bertrand, es una excelente visión de los principales problemas ambientales de nuestro planeta. A pesar de que tenga algunas cuestiones discutibles, la fuerza de los datos es definitiva. Merece la pena verla, con espíritu crítico y ganas de disfrutar de su fotografía. Dura una hora y media.

Para verla en You Tube, pincha aquí.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Descubriendo a Cristo en la belleza de la ecología

He encontrado en you tube un vídeo de una de las conferencias de la JMJ Madrid 2011, del profesor Pablo Martínez Anguita, de la Universidad Rey Juan Carlos. Pablo fue profesor de la Universidad Católica de Ávila antes de que llegara yo a ella y, aunque no le conozco personalmente, me parece una persona excelente y un profesional extraordinario. Aquí os dejo el vídeo para que lo disfrutéis.

 

sábado, 16 de noviembre de 2013

Bayanihan. La cooperación como experiencia de solidaridad y cuidado mutuo

Vídeo sobre el trabajo de Intered, la ONGD de la Institución Teresiana, en Filipinas en estos últimos años.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Para la solidaridad: cambia tus hábitos de vida (vídeo del Card. Bergoglio)

Encíclica ecológica del Papa Francisco

Según el blog "Sacro y profano" que escribe el periodista argentino Andrés Beltramo, incluido dentro de la web Infocatólica, la próxima encíclica del Papa Francisco estará dedicada a la pobreza y a los problemas ambientales:

"La próxima carta encíclica de Francisco no estará dedicada sólo al tema de la pobreza, también incluirá un fuerte mensaje en defensa del medio ambiente. Aunque el proyecto apenas se encuentra en sus inicios y su publicación no es inminente, el Papa ya conformó un grupo de especialistas con un mandato concreto: desarrollar su mensaje ecológico.
En los últimos días Jorge Mario Bergoglio le confesó esta iniciativa a tres diferentes personas. Primero a su amigo Gustavo Vera, diputado argentino y activista en la lucha contra la trata de personas. Con él almorzó en su residencia vaticana, la Casa de Santa Marta, el domingo 3 de noviembre.
Lo mismo le dijo a la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, durante una audiencia privada el viernes 8 de noviembre. “No me extrañaría que este tema ocupe un importante lugar en una próxima encíclica", sugirió la mandataria a los periodistas.
El pontífice fue más explícito con el senador electo argentino, Pino Solanas, a quien recibió este lunes 10 durante una audiencia privada en Santa Marta. El encuentro duró casi una hora y en el mismo el referente del movimiento político “Proyecto Sur” le expresó su preocupación por la impunidad con la cual se daña la naturaleza.
“Él fue muy sensible, me dijo que está preparando una encíclica sobre este tema, le está llevando trabajo porque ha formado un equipo para poder redactarla, que por eso está demorando sus declaraciones aunque en septiembre ya habló sobre la minería. Me adelantó que va a hacer una contribución importante", dijo Solanas en entrevista con el Vatican Insider.
Sostuvo que ya había tratado el tema de la ecología con el Papa desde el mes de junio pasado, cuando le escribió una carta y le mandó un informe.
Afirmó haberle pedido a Jorge Mario Bergoglio su apoyo en el intento de tipificación de los delitos ambientales y en la propuesta de conformación -algún día- del Tribunal Internacional Penal para juzgar los delitos ambientales, que calificó como crímenes de lesa humanidad porque las consecuencias de los mismos las pagan poblaciones enteras. Y denunció que todo esto ocurre casi siempre con complacencia de los gobierno, porque no hay control público alguno.
“Está (el Papa) muy interesado, sobre todo en el tema del agua. Me dijo: no sería de extrañar que la próxima guerra sea por el agua. Y recordó el desastre al cual está siendo sometida África. Lo vi muy preocupado por la máquina del lucro y del dinero, porque detrás del lucro se arrasa todo", relató.
Solanas recordó que cuidar el ambiente es un costo muy grande que las empresas trasnacionales no quieren pagar y por eso ninguna de esas fábricas trabaja con seguros ambientales, a pesar de que la ley lo exige.
Consideró que el Papa puede ser un buen aliado a la hora de sensibilizar sobre los peligros del medio ambiente porque algunas encuestas importantes de América Latina y Europa lo sitúan al Papa Francisco entre los cuatro personajes más importantes del año, en cuanto a liderazgo de opinión".


Foto del mismo blog

martes, 24 de septiembre de 2013

Jornada Mundial del Turismo: “Turismo y agua: protege nuestro futuro común”

Comunicado (del 11-7-2013) del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes con ocasión de la Jornada Mundial del Turismo 2013.

El 27 de septiembre celebramos la Jornada Mundial del Turismo, bajo el tema que la Organización Mundial del Turismo nos propone para el presente año: “Turismo y agua: proteger nuestro futuro común”. Éste está en línea con el “Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua”, que, en el contexto del Decenio Internacional para la Acción “El agua, fuente de vida” (2005-2015), ha sido proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el objetivo de poner de relieve “que el agua es fundamental para el desarrollo sostenible, en particular para la integridad del medio ambiente y la erradicación de la pobreza y el hambre, es indispensable para la salud y el bienestar humanos y es crucial para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

También la Santa Sede desea unirse a esta conmemoración, aportando su contribución desde el ámbito que le es propio, consciente de la importancia que el fenómeno del turismo tiene en el momento actual, y de los retos y posibilidades que ofrece a nuestra acción evangelizadora. Éste es uno de los sectores económicos con un mayor y rápido crecimiento a nivel mundial. No debemos olvidar que durante el pasado año se superó el hito de mil millones de turistas internacionales, a lo que hay que sumar las cifras aún mayores del turismo local.

Para el sector turístico, el agua es de crucial importancia, un activo y un recurso. Es un activo en cuanto que la gente se siente naturalmente atraída por ella y son millones los turistas que buscan disfrutar de este elemento de la naturaleza durante sus días de descanso, eligiendo como destino ciertos ecosistemas donde el agua es su rasgo más característico (humedales, playas, ríos, lagos, cataratas, islas, glaciales o nieve, por citar algunos), o buscan aprovecharse de sus numerosos beneficios (singularmente en balnearios y centros termales). Al mismo tiempo, el agua es también un recurso para el sector turístico y es indispensable, entre otros, en hoteles, restaurantes y actividades de ocio.

Teniendo una visión de futuro, el turismo supondrá un real beneficio en la medida en que gestione los recursos de acuerdo con los criterios de una “green economy”, una economía cuyo impacto ambiental se mantenga dentro de unos límites aceptables. Estamos llamados, pues, a promover un turismo ecológico, respetuoso y sostenible, el cual puede ciertamente favorecer la creación de puestos de trabajo, apoyar la economía local y reducir la pobreza.

No hay duda de que el turismo tiene un papel fundamental en la conservación del medio ambiente, pudiendo ser su gran aliado, pero también un feroz enemigo. Si, por ejemplo, buscando un beneficio económico fácil y rápido, se consiente que la industria turística contamine un lugar, éste dejará de ser un destino deseado por los turistas.

Sabemos que el agua, clave del desarrollo sostenible, es un elemento esencial para la vida. Sin agua no hay vida. “Sin embargo, año tras año va aumentando la presión sobre este recurso. Una de cada tres personas vive en un país con escasez de agua entre moderada y alta, y es posible que para 2030 la escasez afecte a casi la mitad de la población mundial, ya que la demanda podría superar en un 40% a la oferta”. Según datos de las Naciones Unidas, en torno a 1000 millones de personas no tienen acceso al agua potable. Y los desafíos relacionados con este tema aumentarán significativamente en los próximos años, singularmente porque está mal distribuida, contaminada, desperdiciada, o se priorizan algunos usos de modo incorrecto o injusto, a lo que se unirán las consecuencias del cambio climático. También el turismo compite muchas veces con otros sectores por su uso y no pocas veces se constata que el agua es abundante y se despilfarra en las estructuras turísticas, mientras que para las poblaciones circundantes escasea.

La gestión sostenible de este recurso natural es un desafío de orden social, económico y ambiental, pero sobre todo de naturaleza ética, a partir del principio del destino universal de los bienes de la tierra, el cual es un derecho natural, originario, al que se debe subordinar todo ordenamiento jurídico relativo a dichos bienes. La Doctrina Social de la Iglesia insiste en la validez y en la aplicación de este principio, con referencias explícitas al agua.

Ciertamente, nuestro compromiso a favor del respeto de la creación nace de reconocerla como un regalo de Dios para toda la familia humana y de escuchar la petición del Creador, que nos invita a custodiarla, sabiéndonos administradores, que no señores, del don que nos hace.

La atención al medio ambiente es un tema importante para el Papa Francisco, al cual ha hecho numerosas alusiones. Ya en la celebración eucarística de inicio de su ministerio petrino invitaba a ser “custodios de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos – decía – que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro”, recordando que “todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos”.

Profundizando en esta invitación, afirmaba el Santo Padre durante una audiencia: “Cultivar y custodiar la creación es una indicación de Dios dada no sólo al inicio de la historia, sino a cada uno de nosotros; es parte de su proyecto; quiere decir hacer crecer el mundo con responsabilidad, transformarlo para que sea un jardín, un lugar habitable para todos (…) Nosotros en cambio nos guiamos a menudo por la soberbia de dominar, de poseer, de manipular, de explotar; no la ‘custodiamos’, no la respetamos, no la consideramos como un don gratuito que hay que cuidar. Estamos perdiendo la actitud del estupor, de la contemplación, de la escucha de la creación”.

Si cultivamos esta actitud de escucha, podremos descubrir cómo el agua también nos habla de su Creador y nos recuerda su historia de amor para con la humanidad. Elocuente es al respecto la oración de bendición del agua que la liturgia romana emplea tanto en la Vigilia pascual como en el ritual del bautismo, en la cual se recuerda que el Señor se ha servido de este don como signo y memoria de su bondad: la Creación, el diluvio que pone fin al pecado, el paso del mar Rojo que libera de la esclavitud, el bautismo de Jesús en el Jordán, el lavatorio de pies que se transforma en precepto de amor, el agua que mana del costado del Crucificado, el mandato del Resucitado de hacer discípulos y bautizarlos… son hitos fundamentales de la historia de la Salvación, en los que el agua adquiere un elevado valor simbólico.

El agua nos habla de vida, de purificación, de regeneración y de transcendencia. En la liturgia, el agua manifiesta la vida de Dios que se nos comunica en Cristo. El mismo Jesús se presenta como aquél que sacia la sed, de cuyas entrañas manan ríos de agua viva, y en su diálogo con la samaritana afirma: “el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed”. La sed evoca los anhelos más profundos del corazón humano, sus fracasos y sus búsquedas de una auténtica felicidad más allá de sí mismo. Y Cristo es quien ofrece el agua que sacia la sed interior, es la fuente del renacer, es el baño que purifica. Él es la fuente de agua viva.

Por esto, es importante insistir en que todos los implicados en el fenómeno del turismo tienen una seria responsabilidad a la hora de gestionar el agua, de manera que este sector sea efectivamente fuente de riqueza a nivel social, ecológico, cultural y económico. Al tiempo que se debe trabajar por reparar el mal causado, también ha de favorecerse su uso racional y minimizar el impacto, promoviendo políticas adecuadas e implementando equipamientos eficientes, que ayuden a proteger nuestro futuro común. Nuestra actitud frente a la naturaleza y la mala gestión que podamos hacer de sus recursos no pueden gravar ni sobre los demás ni, menos aún, sobre las futuras generaciones.

Es necesaria, por tanto, una mayor determinación por parte de políticos y empresarios. Pues si bien todos son conocedores de los desafíos que el problema del agua nos plantea, somos conscientes que eso debe aún concretarse en compromisos vinculantes, precisos y evaluables.

Esta situación requiere sobre todo un cambio de mentalidad que lleve a adoptar un estilo de vida diverso, caracterizado por la sobriedad y la autodisciplina. Se ha de favorecer que el turista sea consciente y reflexione sobre sus responsabilidades y sobre el impacto de su viaje. Debe poder alcanzar la convicción de que no todo está permitido, aunque personalmente pueda asumir el coste económico. Hay que educar y favorecer los pequeños gestos que nos permitan no desperdiciar ni contaminar el agua y que al mismo tiempo nos ayuden a valorar aún más su importancia.

Hacemos nuestro el deseo del Santo Padre de “que todos asumiéramos el grave compromiso de respetar y custodiar la creación, de estar atentos a cada persona, de contrarrestar la cultura del desperdicio y del descarte, para promover una cultura de la solidaridad y del encuentro”.

Con san Francisco, el “poverello” de Asís, elevamos nuestra alabanza a Dios, bendiciéndole por sus criaturas: “Loado seas, mi Señor, por la hermana agua, la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta”.

Lluvia criadera

Nos encantó la expresión del Arzobispo de Río de Janeiro en la pasada JMJ cuando, refiriéndose a los frutos de la JMJ, habló de la "lluvia criadera", una lluvia menuda que hace brotar las semillas.

lunes, 10 de junio de 2013

Nota de Cáritas Española en el Día Mundial del Medio Ambiente

En el Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra hoy, Cáritas Española llama la atención sobre la responsabilidad de todos para preservar la integridad del entorno natural en todo el mundo e insiste en que los graves problemas ecológicos actuales requieren un cambio efectivo de mentalidad que nos lleve a adoptar nuevos estilos de vida.

Apelación a la ciudadanía, a los Gobiernos y a la comunidad internacional

Esta apelación a favor del medio ambiente no se dirige solamente a los ciudadanos sino también a los Gobiernos y a la comunidad internacional, a los que Cáritas reclama un mayor compromiso y un apoyo decidido tanto a la hora de apoyar un acuerdo global que frene el cambio climático, un fenómeno susceptible de poner en riesgo la supervivencia de todos, como de destinar fondos de ayudar a las comunidades vulnerables más afectadas por las fluctuaciones climáticas.

Campaña ”Sembremos Justicia Climática”

Cáritas Española viene impulsando esta línea de sensibilización e incidencia desde el año 2008, en el marco de la campaña “Sembremos Justicia Climática” puesta en marcha por Cáritas Internationalis, en colaboración con CIDSE, una alianza internacional de agencias católicas de desarrollo involucradas en la justicia global. Más tarde, en 2010, la Confederación dio un paso más en ese compromiso con la puesta en marcha de su estrategia de defensa de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), uno de los cuales, el número 7, se centra de manera específica en ese reto, al señalar la necesidad de “promover el desarrollo sostenible y disminuir la pérdida de recursos ambientales, aumentar el acceso al agua limpia y reducir la pérdida de la biodiversidad”.

“Sembremos Justicia Climática” es una campaña de carácter global apoyada por 180 organizaciones católicas para el desarrollo de todo el mundo y que reclama el acceso universal de los bienes para todas los seres humanos, porque la Creación es de todos. Esta defensa se hace especialmente en nombre de quienes más sufren las consecuencias del cambio climático y que no tienen oportunidad de exigir en los foros internacionales que los países industrializados se comprometan a reducir sus emisiones de gases de invernadero y a implementar políticas ambientales en Administraciones, empresas y familias.

En el marco de esta campaña, la red Cáritas organiza desde 2008 una intensa agenda de eventos ecuménicos y de elaboración de documentos, además de están presente de forma activa en las sucesivas cumbres internacionales sobre cambio climático, como las celebradas en Durban en 2011 y en Doha en 2012. En esta última cita, CIDSE y Cáritas Internationalis pidieron mayores recortes a las emisiones de gases de efecto invernadero, más fondos para que los países en vías de desarrollo puedan mitigar los efectos del cambio climático y adaptarse a ellos, y un plan de trabajo claro que permita alcanzar un acuerdo mundial sobre el clima en 2015.

Cáritas en acción

Junto a esta labor de incidencia, toda la red Cáritas lucha desde hace décadas para paliar el impacto de las crisis y emergencias relacionadas con el cambio climático, cuya frecuencia e intensidad no dejan de aumentar en los últimos años. De hecho, en la actualidad siete de cada diez catástrofes naturales tienen que ver el clima.

También está aumentando la población vulnerable a los efectos del cambio climático. Se estima que la supervivencia de unos 2.000 millones de personas en todo el mundo depende de unos ecosistemas muy frágiles localizados en zonas áridas y semiáridas. Y son los agricultores, pastores y pescadores pobres los más afectados por este fenómeno, y los que disponen de menos medios para adaptarse a estos cambios.

Esta es la razón por la que uno de los ejes estratégicos de la Confederación Cáritas Española en el ámbito de la cooperación internacional se dirija a la puesta en marcha en terceros países de programas de acompañamiento a las comunidades más vulnerables ante el cambio climático. Las acciones se centran en aquellas actividades relacionadas con la prevención ante futuros desastres, la consolidación de sistemas de agricultura sostenible, el cuidado del medio ambiente y la seguridad alimentaria, entre otros.

Agricultura sostenible en Filipinas

Un ejemplo de este trabajo es el apoyo al programa de desarrollo comunitario rural que, de la mano de la Cáritas local, se lleva a cabo actualmente en Filipinas, cuyo objetivo es promover la práctica de la agricultura sostenible y la gestión de los recursos naturales para posibilitar la protección del medio ambiente. Este proyecto, localizado en Luzón, una de las islas del archipiélago filipino más vulnerable a los efectos del cambio climático y al azote de los tifones, se orienta, también, a la transformación económica y social de las comunidades locales.

Huertos comunitarios en Burkina Faso

En África, las consecuencias del cambio climático son distintas, provocadas sobre todo por la sequía y que en el último año ha causado una grave crisis alimentaria en toda la Franja del Sahel. Cáritas está apoyando programas de desarrollo en toda la región para anticiparse a posibles adversidades meteorológicas y mejorar la seguridad alimentaria de la población. Una muestra de esa intervención que viene ejecutándose desde hace años, es el programa de creación de huertos comunitarios en Barsalgo (Burkina Faso), una zona donde las malas cosechas impulsan a las familias a buscar alternativas de generación de ingresos con el que comprar los cereales que logran obtener con las cosechas anuales.

La creación y el sostenimiento de huertos comunitarios –que incluye la excavación de pozos, la plantación de árboles y construcción de almacene– está permitiendo a las familias cultivar tomates, cebollas y frutas, que, además de garantizarles una fuente de ingresos, ayudan a la comunidad local a diversificar su alimentación y mejorar sus aportes vitamínicos.

Modelo alternativo de producción agrícola en Nicaragua

La seguridad alimentaria es también el objetivo del proyecto que Cáritas acaba de poner en marcha en nueve comunidades de los departamentos nicaragüenses de Estelí, Matagalpa y Juigalpa. Se trata de un programa trienal dirigido a consolidar un modelo alternativo de producción de alimentos mediante la aplicación de fórmulas de agricultura sostenible desde un punto de vista social, económico y medioambiental. Ese objetivo quiere alcanzarse mediante la conservación de la sabiduría agrícola ancestral de los campesinos de la zona y el uso de materiales biológicos conocidos y validados por la población local tras siglos de prácticas agrícolas.

Con esta iniciativa –que promueve la producción de alimentos en 270 huertos comunitarios y la creación de nueve bancos de semillas criollas–, Cáritas quiere contribuir a garantizar la alimentación de la población y mejorar su capacidad de adaptación ante las fluctuaciones impuestas por el cambio climático. Y es que esta propuesta surgió a la vista de las consecuencias de la depresión tropical que afectó a Nicaragua en 2011 y que puso de manifiesto la vulnerabilidad de estas comunidades, con vías de acceso muy precarias y poco acompañamiento, y que, cada año, sufren escasez de semillas y alimentos, debido a las variaciones climatológicas.


(www.caritas.es)

El Papa Francisco en el Día Mundial del Medio Ambiente

Este es el texto completo de la catequesis del Papa Francisco del día 5 de junio, día mundial del medio ambiente. En mi opinión se trata de toda una declaración de intenciones sobre este tema.

Queridos hermanos y hermanas, ¡Buenos días!
Hoy quiero centrarme en el tema del medio ambiente, como ya he tenido ocasión de hacerlo en varias ocasiones. Me lo sugiere el Día Mundial del Medio Ambiente que celebramos hoy, patrocinado por las Naciones Unidas, que lanza un fuerte llamado a de la necesidad de eliminar los desperdicios y la destrucción de los alimentos.
Cuando hablamos de medio ambiente, de la creación, mi pensamiento se dirige a las primeras páginas de la Biblia, al Libro del Génesis, donde se afirma que Dios puso al hombre y a la mujer en la tierra para que la cultivaran y la cuidaran (cf. 2:15). Y me pregunto: ¿Qué significa cultivar y cuidar la tierra? ¿Realmente estamos cultivando y resguardando lo creado?, ¿o lo estamos explotando y descuidando?
El verbo "cultivar" me recuerda la atención que el agricultor tiene por su tierra, para que dé frutos, y éstos sean compartidos: ¡cuánta atención, pasión y dedicación! Cultivar y cuidar la creación es una indicación de Dios dada no sólo al principio de la historia, sino a cada uno de nosotros; es parte de su proyecto; significa hacer crecer el mundo con responsabilidad, transformarlo para que sea un jardín, un lugar habitable para todos. Y Benedicto XVI ha recordado en varias ocasiones que esta tarea, confiada a nosotros por Dios Creador, requiere que se capte el ritmo y la lógica de la creación.
Nosotros, en cambio, a menudo llevados por la soberbia del dominio, del poseer, de manipular, de explotar; no, no "custodiamos la creación", no la respetamos, no la consideramos como un don gratuito que debemos cuidar. Estamos perdiendo la actitud de la admiración, de la contemplación, de la escucha de la creación; y por lo tanto ya no somos capaces de leer lo que Benedicto XVI llama "el ritmo de la historia de amor entre Dios y el hombre." ¿Por qué sucede esto? Porque pensamos y vivimos de una manera horizontal, nos hemos alejado de Dios, no leemos sus signos.
Pero "cultivar y cuidar" incluye no sólo la relación entre nosotros y el medio ambiente, entre el hombre y la creación, sino que comprende también las relaciones humanas. Los Papas han hablado de ecología humana, estrechamente vinculado a la ecología ambiental. Estamos viviendo un momento de crisis; lo vemos en el ambiente, pero sobre todo lo vemos en el hombre. ¡La persona humana está en peligro! – esto es cierto ¡hoy la persona humana está en peligro! ¡He aquí la urgencia de la ecología humana! Y el peligro es grave porque la causa del problema no es superficial, sino profunda: no es sólo una cuestión de economía, sino de ética y de antropología.
La Iglesia lo ha subrayado tantas veces. Y muchos dicen: sí es justo, es verdad... pero el sistema sigue como antes, porque las que dominan son las dinámicas de una economía y de una finanza que carecen de ética. El que manda hoy no es el hombre, es el dinero, el dinero. El dinero manda. Dios, nuestro Padre ha dado la tarea de custodiar la tierra, no el dinero. Sino de custodiarnos, a los hombres y las mujeres. Tenemos este deber.
Por lo tanto, hombres y mujeres son sacrificados a los ídolos de la ganancia y del consumo: es ‘la cultura del descarte’. Si se estropea un ordenador es una tragedia, pero la pobreza, las necesidades y los dramas de tantas personas acaban entrando en la normalidad... Si una noche de invierno, aquí cerca - en la plaza Ottaviano, por ejemplo, muere una persona, esa no es una noticia. Si en tantas partes del mundo hay niños que no tienen qué comer, esa no es una noticia, parece normal. ¡Esto no puede ser! Y estas cosas entran en la normalidad.
Que algunas personas sin techo se mueran de frío en la calle no es noticia. Por el contrario, por ejemplo, una bajada de diez puntos en las bolsas de algunas ciudades, eso sí se vuelve una tragedia. La persona que muere no es noticia, pero si las bolsas bajan diez puntos, es una tragedia. De este modo, las personas son descartables, nosotros las personas somos descartables, como desechos.
Esta "cultura del descarte" tiende a convertirse en mentalidad común, que contagia a todos. La vida humana, la persona ya no se perciben como un valor primordial que ha de ser respetado y protegido, especialmente si son pobres o discapacitados, si aún no sirve -como el niño que está por nacer- o ya no es necesario -como los ancianos. Esta cultura del descarte nos ha hecho insensibles incluso a los desperdicios, a los residuos de los alimentos, que es aún más despreciable, cuando en todo el mundo, por desgracia, muchas personas y familias sufren hambre y desnutrición.
En el pasado, nuestros abuelos eran muy cuidadosos de no tirar nada de los restos de comida. El consumismo nos ha habituado tanto a lo superfluo y al desperdicio de la comida diaria, que a veces ya no somos capaces de dar el justo valor, que va mucho más allá de los simples parámetros económicos. ¡Recordemos bien, sin embargo, que la comida que se tira es como si fuera robada de la mesa de los pobres y de los hambrientos! Invito a todos a reflexionar sobre el problema del desperdicio y del derroche de los alimentos y buscar los medios que, abordando seriamente esta problemática, sean un vehículo de solidaridad y de compartir con los más necesitados.
Hace unos días, en la fiesta del Corpus Christi, hemos leído la historia del milagro de los panes: Jesús da de comer a la multitud con cinco panes y dos peces. Y la conclusión del pasaje es importante: " Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas". (Lc 9:17) ¡Jesús pide a sus discípulos que no se pierda nada: que no haya desperdicios! Y hay este hecho de las doce cestas: ¿Por qué doce? ¿Qué quiere decir esto? Doce es el número de las tribus de Israel, simbólicamente representa a todo el pueblo. Y esto nos explica que cuando la comida se comparte de manera justa, solidaria, no se priva a nadie de lo necesario, cada comunidad puede satisfacer las necesidades de los más pobres. La ecología humana y la ecología ambiental caminan juntas.
Quisiera, pues, que tomásemos todos el serio compromiso de respetar y proteger la creación, de estar atentos con todas las personas, de contrarrestar la cultura de los desperdicios y de descarte, para promover una cultura de la solidaridad y del encuentro. ¡Gracias!

viernes, 31 de mayo de 2013

La Iglesia Católica y la ecología: interesante artículo

Puedes leer este interesante artículo sobre la Iglesia Católica y la ecología pinchando aqui.

lunes, 6 de mayo de 2013

Libro: Economía, ética y medio ambiente (en un mundo finito)

¿Cómo es posible conciliar un mundo con necesidades y deseos humanos ilimitados? En todo caso, ¿Cuánto es suficiente? Estas preguntas y sus posibles respuestas recorrerán el contenido de la presente obra.
La actividad económica humana desde la Revolución Industrial ha tenido efectos desequilibrantes en el ambiente, planteando un problema de ética intergeneracional: las futuras generaciones dispondrán de un planeta cada vez más degradado. Es que los cambios civilizatorios que se vienen sucediendo desde mediados del siglo XVIII conforman un cambio de era: hasta hace apenas dos siglos y medio nuestra civilización estaba asentada básicamente en áreas rurales, la esperanza de vida no alcanzaba los 30 años y solo se conocía una única fuente de energía, el fuego y, aparte del viento, existía una sola energía mecánica: los músculos. Es inmenso el progreso humano alcanzado en 250 años, pero tiene un alto costo ambiental y no es éticamente neutral.
Estudiantes o estudiosos de la economía y otras ciencias sociales y humanas así como también de las ciencias aplicadas que requieran en sus razonamientos una visión sistémica del problema económico, dispondrán de un aporte enriquecedor. Esta obra, constituye una historia del pensamiento económico -de Aristóteles a nuestros días- centrada en los alcances y límites de la racionalidad económica en procura del sustento humano.

Editorial Universitaria de Buenos Aires (Eudeba), Noviembre 2012
El Índice y la Introducción están disponibles en www.fundabaires.org