viernes, 31 de julio de 2015

El papa Francisco y la COP21

El Papa Francisco ha asegurado que espera que durante la próxima Cumbre de París sobre Cambio climático "se logre algún acuerdo fundamental y básico" y ha llamado a los alcaldes reunidos en el Vaticano este martes a trabajar en la "conciencia ecológica" desde "las periferias hacia el centro".

Francisco ha invitado a tomar conciencia de la "destrucción que se está llevando adelante al no cuidar la ecología humana y no tener conciencia ecológica". Asimismo, ha pedido que la ONU se interese por la trata de personas y la esclavitud moderna provocada por la crisis ambiental.

Durante su discurso ante más de 60 regidores de ciudades importantes de todo el mundo, entre los que estaba la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, Francisco ha dicho que se puede hacer un buen discurso, pero si el trabajo no va desde la "periferia hasta el centro" no se logrará una verdadera conciencia ecológica.

Así, el Pontífice ha llamado la atención sobre el "efecto rebote" y la "destrucción" provocada por no tener una "conciencia ecológica" y "no cuidar la ecología humana". En este sentido ha criticado que el hombre sea "creador de incultura porque no cuida el ambiente".

El Papa también ha denunciado "la idolatría de la tecnocracia" que lleva a despojar a la gente del trabajo y crea desocupación. "¿Hoy qué futuro se le puede ofrecer a esa juventud? Las adiciones, el aburrimiento, el no saber qué hacer con la vida, el suicidio juvenil, el buscar otros horizontes, los proyectos guerrilleros", ha lamentado.

Asimismo, ha advertido de que cada vez es más común el "trabajo en negro" que implica no tener contrato. "Un trabajo arreglado debajo de la mesa eso significa que una persona no gana lo suficiente para vivir", ha criticado.

Además ha denunciado la cantidad de enfermedades que se producen como consecuencia de la fertilización de los campos y de un exceso de técnica, al tiempo que ha llamado la atención sobre fenómenos como la desertización o la deforestación y sobre lo que significa el uso de arsénico o cianuro que inciden en la salud de la población.

Finalmente, el Papa ha señalado que una de las consecuencias que más se notan cuando el ambiente no es cuidado adecuadamente "es el crecimiento desmesurado de las ciudades". "Las grandes ciudades se hacen grandes pero con cordones de miseria también más grandes donde la gente sufre los efectos del descuido del ambiente", ha observado.


Fuente: iagua.es

lunes, 20 de julio de 2015

Esclavitud moderna y cambio climático

Por primera vez en el Vaticano más de setenta alcaldes de grandes ciudades del mundo, junto con los gobernadores locales y representantes de las Naciones Unidas, compartirán experiencias y propuestas para combatir el cambio climático y la esclavitud moderna. Fueron invitados por las Academias pontificias de ciencias y ciencias sociales y los trabajos se desarrollarán el martes 21 de julio en el aula nueva del Sínodo, sobre el tema «Esclavitud moderna y cambio climático: el compromiso de las ciudades». El día sucesivo, miércoles 22 de julio, en la Casina Pío IV, tendrá lugar la segunda cita, organizada en colaboración con las Naciones Unidas sobre el tema: «Prosperidad, gente y planeta: consecución de un desarrollo sostenible en nuestras ciudades».

El programa lo presentó el obispo Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de las dos Academias pontificias, en la conferencia del miércoles 15 de julio, por la mañana, en la Oficina de prensa de la Santa Sede.

El prelado explicó por qué se invitó a los alcaldes para discutir sobre estos temas, recordando la conferencia internacional, promovida por la Conferencia episcopal de Inglaterra y Gales en abril 2014, sobre el tema: «Lucha contra la trata de personas: la Iglesia y el respeto a la ley en la cooperación». Participaron en la misma algunos obispos, junto con los jefes de policía de 22 países y los responsables de Europol e Interpol. En esa ocasión, los jefes de policía subrayaron «la importancia del apoyo de los obispos en favor de una mayor toma de conciencia de nuestro compromiso moral en relación con los más pobres de los pobres», pero también advirtió de la necesidad de involucrar a los gobernantes y, en particular, a los alcaldes, porque son los superiores directos de las fuerzas de seguridad pública.

El obispo canciller a continuación señaló cómo el Papa en la encíclica Laudato si’ hace referencia a la presencia de un preocupante calentamiento del sistema climático. También la Academia pontificia de las ciencias en diversos estudios ha puesto de manifiesto que este calentamiento va acompañado por el constante aumento del nivel del mar. Además, añadió el prelado, este fenómeno es «difícil no relacionarlo con otros fenómenos meteorológicos extremos, tales como sequías prolongadas, olas de calor y las tormentas destructivas, que son cada vez más frecuentes». La humanidad, prosiguió, está llamada «a tomar nota de la necesidad de cambios de los estilos de vida, producción y consumo, para combatir este calentamiento o al menos las causas humanas que lo producen o lo acentúan».

Fuente: L'Osservatore Romano

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lunes, 13 de julio de 2015

Comentario sobre el Capítulo Primero de Laudato Si'

Os dejo el texto de mi intervención en la presentación de la encíclica Laudato Si' en la diócesis de Ávila. Intervinieron el Sr. Obispo, don Jesús García Burillo, los teólogos don Olegario González de Cardedal y don Jorge Zazo y un servidor. Entended que no es un texto elaborado sino más bien un esquema de mi intervención oral.


Señor Obispo, amigos todos:
En primer lugar me gustaría agradecer a don Jesús su confianza por la invitación a participar en este acto, invitación realizada a través de la Rectora de la Universidad Católica “Santa Teresa de Jesús” de Ávila.
Queridos amigos, la publicación de la encíclica Laudato Si’ del papa Francisco es ya un acontecimiento histórico que supondrá un antes y un después en la visión y la comprensión del medio ambiente por parte de los habitantes del mundo. Es esta una encíclica muy esperada, certera, abierta a todos -no sólo a los católicos-, fácil de leer, preciosa. Y como muestra de ello os dejo una primera frase: “El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios” (84). ¿Hay forma más bonita y fiel de definir la creación?
Estructura de la Carta Encíclica (Introducción+6 capítulos):
1. Lo que está pasando a nuestra casa
2. El evangelio de la creación
3. Raíz humana de la crisis ecológica
4. Una ecología integral
5. Algunas líneas de orientación y acción
6. Educación y espiritualidad ecológica

Antecedentes
La encíclica LS no sale de la nada. El papa “no se ha hecho ecologista de repente”. La doctrina social de la Iglesia y diversos documentos del Magisterio han tratado ya la cuestión ambiental:
Juan XXIII: Pacem in terris
Pablo VI: Octogesima adveniens, discurso en la FAO 1970
Juan Pablo II: Redemptor hominis, Centesimus annus, catequesis, Sollicitudo rei socialis
Benedicto XVI: Caritas in veritate, sin duda con contenido económico, social y ambiental de gran calado, que supone una sobresaliente antesala a esta nueva encíclica de Francisco.

Me gustaría destacar la figura de San Francisco de Asis, “santo patrono de todos los que estudian y trabajan en torno a la ecología”, muestra “hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior”. Padre de la espiritualidad ambiental, de la que habla también al final. Decía Francisco de Asís: “A través de la grandeza y de la belleza de las criaturas, se conoce por analogía al autor”. Algo que sabemos muy bien los que solemos pasear o hacer “trabajo de campo” en plena naturaleza.

“Llamado” del papa Francisco
-Desafío urgente de proteger nuestra casa común que incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral
-“Invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta”.
Necesitamos una “solidaridad universal nueva”. “Todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades”

En el Capítulo Primero el papa hace un diagnóstico de la situación ambiental actual de nuestra “casa común”, para “tomar dolorosa conciencia, atrevernos a convertir en sufrimiento personal lo que le pasa al mundo, y así reconocer cuál es la contribución que cada uno puede aportar” (19).
Quizás no sea necesario explicarlo, pero la palabra ecología se compone de oikos (casa) y logía (estudio de). De ahí que Francisco hable de “lo que le está pasando a nuestra casa”.

Apartados:
I. Contaminación y cambio climático
Contaminación, basura y cultura del descarte
El clima como bien común
20-22
23-26
II. La cuestión del agua
27-31
III. Pérdida de biodiversidad
32-42
IV. Deterioro de la calidad de la vida humana y degradación social
43-47
V. Inequidad planetaria
48-52
VI. La debilidad de las reacciones
53-59
VII. Diversidad de opiniones
60-61

El papa empieza la encíclica constatando que se está produciendo una aceleración de los cambios de la humanidad y del planeta, así como de los ritmos de vida y del trabajo (“rapidación”) (18). Para después reflexionar:
“El cambio es algo deseable, pero se vuelve preocupante cuando se convierte en deterioro del mundo y de la calidad de vida de gran parte de la humanidad” (18)
Este primer capítulo podría dividirse en tres partes:
1º Principales problemas ambientales (del “ambiente natural”): contaminación, cambio climático, el agua y pérdida de biodiversidad. En otros capítulos añade otros problemas: desertificación, uso de transgénicos o experimentación con embriones humanos.
2º Problemas del “ambiente humano”: deterioro de la calidad de la vida humana, degradación social, desigualdades sociales.
3º Estado actual del debate ambiental en el mundo: reacciones a la crisis ambiental, diversidad de opiniones.

I. Contaminación y cambio climático

Contaminación, basura y cultura del descarte
La contaminación afecta a la salud de las personas, especialmente a los pobres (20). Es patente en nuestro planeta una contaminación por residuos, incluyendo residuos peligrosos: “La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería” (21). Y es que vivimos en una cultura del descarte, “que afecta tanto a seres humanos excluidos como a las cosas, que rápidamente se convierten en basura” (22). Los ecosistemas tienen un funcionamiento ejemplar, en cuanto al uso y reciclaje de recursos. No ocurre lo mismo con los sistemas industriales, que no ha desarrollado la capacidad de absorber y reutilizar residuos. (22)
Para contrarrestar la cultura del descarte: “limitar al máximo el uso de recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar” (22)

El clima como bien común
“El clima es un bien común, de todos y para todos”, muy relacionado con muchas condiciones esenciales para la vida humana (23).
El papa es prudente en el tratamiento del tema del cambio climático: estado actual de la ciencia y respuesta moral.
Existe un consenso científico sobre calentamiento del sistema climático, que a su vez implica ascenso del nivel del mar y mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos. Este cambio climático está motivado o acentuado por causas humanas (aumento de concentración de gases invernadero: CO2, NH4, óxidos de N, etc.) y naturales (vulcanismo, variaciones de la órbita y del eje de la Tierra, o el ciclo solar).
Pero es necesario actuar frente a las causas antrópicas mediante cambios de estilos de vida, de producción y de consumo. En concreto en lo que se refiere al uso de combustibles fósiles y a la deforestación para agricultura (23).
Consecuencias del calentamiento global: sobre el ciclo del C, derretimiento de hielos polares, acidificación de los océanos, subida del nivel del mar (el 25% de la población vive junto al mar) (24)
“El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas” (25). Los más perjudicados por el cambio climático serán los pobres, debido a que sus medios de subsistencia dependen en gran medida de las reservas naturales y servicios ecosistémicos como agricultura, pesca y aprovechamientos forestales. (25)
Denuncia de la general indiferencia antes estos dramas humanos que suceden en distintas partes del mundo (25).
Denuncia que muchos ricos y poderosos se centran en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos (26).
Se ha vuelto urgente e imperioso el desarrollo de políticas que reduzcan urgentemente la utilización de combustibles fósiles y potencien el uso de energías renovables (26).

II. La cuestión del agua
No sólo se refiere al agua, sino por extensión: Agotamiento de los recursos naturales, por consumo irracional, y hábitos de gastar y tirar (27).
“El agua potable y limpia representa una cuestión de primera importancia, porque es indispensable para la vida humana y para sustentar los ecosistemas terrestres y acuáticos”. (28)
Destaca la situación en África (“Pobreza del agua social”), algunos países con desigualdades en la distribución del agua. (28)
La contaminación del agua provoca muertes a diario (29). Algunos estudios hablan de entre 8.000 y 25.000 muertes por escasez de agua o falta de calidad, la mitad niños (los datos no son de la encíclica).
Riesgo de privatización del agua: “El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto en condición para el ejercicio de los demás derechos humanos” (30).
Negarles el agua potable a los pobres es “negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable” (30).
Además, la escasez de agua provocará mayor coste de los alimentos (30) y posiblemente se convierta en una de las principales fuentes de grandes conflictos de este siglo.

III. Pérdida de biodiversidad
Los recursos de la tierra también están siendo depredados a causa de “formas inmediatistas” de entender la economía, el comercio y la producción (32). La pérdida de biodiversidad implica la pérdida de recursos clave para la alimentación y la medicina (32). Pero las especies también tienen valor en sí mismas.
“Por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia ni podrán comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho” (33).
Refiriéndose a iniciativas de intervención humana para restaurar: “Parece que pretendiéramos sustituir una belleza irreemplazable e irrecuperable, por otra creada por nosotros” (34).
Pérdida de biodiversidad por actividades humanas: nuevas carreteras, cultivos, alambradas, embalses… (35)
Indica casos concretos sobre pérdida de biodiversidad (38-41): Amazonia, cuenca fluvial del Congo, monocultivos forestales, desaparición de humedales, extracciones pesqueras abusivas, etc.
Como ejemplo de lugares críticos de biodiversidad menciona la Amazonia y la cuenca fluvial del Congo (38) “pulmones del planeta repletos de biodiversidad”
“El reemplazo de la flora silvestre por áreas forestadas con árboles, que generalmente son monocultivos, tampoco suele ser objeto de un adecuado análisis. Porque puede afectar gravemente a una biodiversidad que no es albergada por las nuevas especies que se implantan”. (39)
También las zonas húmedas que se sustituyen por cultivos pierden enorme biodiversidad (39)
Océanos, aprovechamientos pesqueros (40). Pérdida de biodiversidad por extracciones abusivas.
“¿Quién ha convertido el maravilloso mundo marino en cementerios subacuáticos despojados de vida y de color?” Se refiere a las barreras de coral (41)
Necesidad de invertir en investigación sobre el funcionamiento de los ecosistemas y de inventariar las especies, para desarrollar programas de protección, especialmente para especies en vías de extinción (42).

(Aquí terminaría la parte de diagnóstico de los principales problemas ambientales y pasaría a hablar de los problemas de la ecología humana).

IV. Deterioro de la calidad de la vida humana y degradación social
El ser humano es una criatura de este mundo, que tiene derecho a vivir y a ser feliz, y que tiene una “dignidad especialísima” (43). Sin embargo, muchos vivimos en ciudades insalubres, con crecimiento desmedido, ineficaces, que gastan energía y agua en exceso. “No es propio de habitantes de este planeta vivir cada vez más inundados de cemento, asfalto, vidrio y metales, privados de contacto físico con la naturaleza” (44). Esto me recordaba una frase del salmo 119 utilizada en uno de sus cuadros por San Rafael Arnáiz “soy forastero en la tierra”.
Problemas sociales intrínsecos al cambio global: exclusión social, desigualdad en la disponibilidad y consumo de energía, fragmentación social, violencia, narcotráfico y consumo de drogas, etc. Son signos de que el crecimiento de los dos últimos siglos no ha significado un progreso integral y una mejora en la calidad de vida (46).
Los medios de comunicación digitales cuando son omnipresentes no favorecen el desarrollo de una capacidad de vivir sabiamente, de pensar en profundidad y de amar con generosidad (47). Es necesario un esfuerzo para que estos medios sean un nuevo desarrollo cultural de la humanidad y no un deterioro de su riqueza más profunda.

V. Inequidad (desigualdad) planetaria
El medio ambiente natural y humano se degradan juntos. Los efectos de las agresiones ambientales los sufren especialmente los más pobres, y no suele haber clara conciencia de los problemas que afectan a los más desfavorecidos.
“El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a las causas que tienen que ver con la degradación humana y social” (48)
“Tanto la experiencia común de la vida ordinaria como la investigación científica demuestran que los más graves efectos de todas las agresiones ambientales los sufre la gente más pobre” (48)
En el punto 49, el papa advierte que “no suele haber conciencia clara de los problemas que afectan particularmente a los excluidos”. Esto ocurre porque la mayor parte de los análisis sobre los pobres y sus problemas se hacen desde la comodidad de una calidad de vida que no están al alcance de la mayoría de la población.
“Un verdadero planteamiento ecológico se convierte siempre en un planteamiento social” (…) “Para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres”. (49)
En lugar de resolver los problemas de los pobres y pensar en un mundo diferente algunos atinan sólo a proponer la reducción de la natalidad (50). A este respecto, el crecimiento demográfico es compatible con un desarrollo integral y solidario. No hay que culpar de los problemas al aumento de la población sino al consumismo extremo.
“Si bien es cierto que la desigual distribución de la población y de los recursos disponibles crean obstáculos al desarrollo y al uso sostenible del ambiente, debe reconocerse que el crecimiento demográfico es plenamente compatible con un desarrollo integral y solidario” (50)
“Culpar al aumento de la población y no al consumismo extremo y selectivo de algunos es un modo de no enfrentar los problemas”. “Se pretende legitimar así el modelo distributivo actual, donde una minoría se cree con el derecho de consumir en una proporción que sería imposible generalizar”.
En este sentido: “Se desperdicia un tercio de los alimentos que se producen, y el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre (Esta frase ya la dijo en una catequesis) (50)
Existe también una desigualdad entre países, que obliga a pensar en una ética de las relaciones internacionales. Hay una “deuda ecológica” entre Norte y Sur, por desequilibrios comerciales, con consecuencias ecológicas (51), que los países desarrollados deben compensar.
La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control pero no así la deuda ecológica. Y es obligatorio que los países desarrollados salden esta deuda. Por otra parte, hay que fortalecer la conciencia de que somos una sola familia humana (52).

VI. La debilidad de las reacciones
“Estas situaciones provocan un gemido de la hermana tierra, que se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo” (53).
No hemos maltratado más la tierra como en estos últimos 200 años. Pero “estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud”. (53)
“Se vuelve indispensable crear un sistema normativo que incluya límites infranqueables y asegure la protección de los ecosistemas, antes de que las nuevas formas de poder derivadas del paradigma tecnoeconómico terminen arrasando no sólo con la política sino también con la libertad y la justicia” (53).
Ante la crisis ecológica, social y humana, se produce una débil reacción política internacional, sometida a la tecnología y a las finanzas. Como se dice en el documento de Aparecida “que en las intervenciones sobre los recursos naturales no predominen los intereses de grupos económicos que arrasan irracionalmente las fuentes de vida” (54).
“Cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta” (56).
Pero no sólo el Papa denuncia a los poderes económicos y políticos, sino que nos implica a todos. Aunque no tengamos conciencia de ello, todos somos culpables de esta situación, ya sea por acción o por omisión.
Riesgo de guerra, con el pretexto del agotamiento de algunos recursos. La guerra siempre es perjudicial para el medio ambiente. Armas dañinas. (57)

VII. Diversidad de opiniones
Dos opiniones extremas (60):
1) Mito del progreso. Los problemas ecológicos se resolverán simplemente con nuevas aplicaciones técnicas, sin consideraciones éticas ni cambios de fondo (Visión tecnocrática y economicista).
2) El ser humano, con sus intervenciones, sólo puede ser una amenaza y perjudicar al medio ambiente, por lo que conviene reducir su presencia en el planeta e impedirle todo tipo de intervención (visión ecologista).
El Papa se desmarca de ambas ideas, no por un afán injustificado de centrismo o equidistancia sino por el compromiso de la Iglesia con el hombre.
De todos modos la Iglesia no da una palabra definitiva, sino que escucha y promueve el debate científico y político, respetando la diversidad de opiniones (esto lo repite varias veces a lo largo de la encíclica).

Síntesis y conclusiones
-Existe un gran deterioro de la casa común: “Si la mirada recorre las regiones de nuestro planeta, enseguida nos damos cuenta de que la humanidad ha defraudado las expectativas divinas”.
-Graves consecuencias humanas y sociales de los problemas ambientales: crisis ecológica=crisis humana y social
-La raíz humana de la crisis ecológica (101, cap. 3).
El hombre está en el centro del ecosistema global y de la crisis ecológica. El origen de los problemas ambientales está en el corazón del hombre. Pero no hay que eliminar al hombre de ese ecosistema global, sino aprovechar su capacidad de hacer el bien para que sea instrumento de Dios para el cambio. El hombre es capaz de intervenir positivamente (58).
-Queridos amigos, termino con una frase de esas certeras del papa Francisco: “La Naturaleza está llena de palabras de amor” (225). Escuchemos y leamos esas palabras, trabajemos y cuidemos nuestra casa común, para que todos los que vivimos bajo el mismo cielo podamos llamarnos verdaderamente hermanos.

lunes, 15 de junio de 2015

7 pistas de Manos Unidas para leer la encíclica

Aquí os dejamos este otro enlace con siete pistas para leer la encíclica Laudato Sii.

Enlace


La encíclica Laudato Si' en los medios

A pocos días de la presentación de la nueva encíclica del papa Francisco, os dejamos este enlace de la web de Manos Unidas donde se recogen algunas noticias referidas a esta encíclica.

Enlace

martes, 2 de junio de 2015

Laudato si', la encíclica ecológica del papa Francisco

La nueva encíclica de Papa Francisco sobre Ecología tendrá como titulo: Laudato Sii” (Alabado seas) y será publicada en la segunda semana de junio, informó la Agencia de noticias italiana, ANSA. Padre Giuseppe Costa, director de la Librería Editora Vaticana, anunció este 29 de mayo desde Nápoles, que el titulo de la próxima encíclica del Pontífice está inspirado en la frase inicial del Cántico de las Criaturas de Francisco de Asís, el santo del que el Papa ha elegido llevar su nombre.

El mismo Papa Francisco en persona ha dado anticipaciones sobre la Encíclica en la rueda de prensa en el vuelo de vuelta de Corea a Roma en agosto de 2014. En esa ocasión sostuvo que había hecho varias consultas entre expertos de doctrina y aspectos científicos sobre el tema, y pedido al cardenal Peter Turkson de recoger todas “las aportaciones que han llegado”.

El cardenal ghanés encargado de dirigir los trabajos de publicación del documento pontificio, confirmó que la encíclica hablará deecología humana y de ecología natural. “En la Biblia, Dios ha creado dos cosas: la Tierra y el hombre, el jardín y la persona. No se puede amar a Dios sin amar lo que ha creado”, dijo el 28 de mayo, en el marco de la presentación del libro, Terra e Cibo (Tierra y Comida) en la Expo 2015 en la ciudad italiana de Milán.

A pocas semanas de la publicación del esperado documento, el cardenal ha anticipado igualmente como se ha llegado al texto final de la Encíclica admitiendo las posibles controversias que el texto casi seguramente suscitará debido a que no ‘aplaza el tema del cuidado del Planeta”, como si lo han hecho los tratados ambientales internacionales.

El Papa no es un científico, es un experto en humanidad

“Cierto las controversias ya están allí. Lamentamos que provengan del Occidente, de Los Estados Unidos, como si el Papa Francisco estuviera agrediendo. El Papa es consciente de que no es un científico. Cierto o no, se defiende la vida del hombre”, destacó.

Lobbies del petróleo y energía se preguntan: ¿Por qué la Iglesia debe ocuparse de ambiente?

Indirectamente, a distancia, el cardenal también responde a esa cuestión. “La Iglesia no se ocupa de ambiente, sino que llama la atención sobre el tema. La Iglesia debe acompañar la humanidad y la Encíclica sigue esta dirección. No es que la Iglesia tenga un proyecto ecológico, quiere solamente asistir la humanidad en su camino”, confirmó Turkson.

Una semana antes del viaje apostólico a Corea en agosto de 2014, el Papa admite los problemas que enfrentó al recibir el primer borrador de cara a la re-escritura del documento. “Pero la cuestión no es fácil, porque de la protección de la creación, de la ecología, también de la ecología humana, se puede hablar con relativa seguridad hasta un cierto punto”, indicó Francisco.

En este trabajo el Papa valora también las hipótesis científicas y esto hace aún más complejo la escritura, además porque hace una disertación entre “algunas bastante seguras, otras no tanto” explicó Francisco.

Y añade: “una Encíclica así debe ser magisterial, debe ir únicamente sobre seguro, basándose en las cosas que son seguras. Porque si el Papa dice que el centro del universo es la Tierra y no el sol, se equivoca, porque está diciendo algo que debería ser científico, y eso no cabe”.

Ahora, el texto ya tiene titulo y está en la imprenta, después de hacer una reducción número por número del primer borrador, el Papa prometió : “Hemos de ir a lo esencial y a lo que se puede afirmar con seguridad. En nota a pie de página, se puede decir: ‘Sobre esto hay una hipótesis, ésta, ésta…’; decirlo como información, no en el cuerpo de la Encíclica, que es doctrinal y debe ser segura”, reveló.



viernes, 29 de mayo de 2015

Fe y ciencia

“En nuestro programa, después de la fe, mejor dicho, con la fe, ponemos la ciencia. Somos hijos del Dios de las Ciencias, de quien dice la Sagrada Escritura: ‘Deus Scientiarum, Dominus est’. El autor de la fe y de la ciencia es uno mismo, Dios, y el sujeto de la fe y de la ciencia, la criatura humana. Así como os decía el otro día que seáis mujeres de mucha fe, de fe viva, de fe sentida, y que nunca digáis: no más fe, así os digo hoy: desead la ciencia, trabajad por conseguirla y no os canséis nunca, ni digáis jamás: no más ciencia. La mucha ciencia lleva a Dios, la poca nos separa de Él”.

San Pedro Poveda (1930)

www.pedropoveda.org

El desafío ecológico

El desafío ecológico en el momento presente: Aportación del Cristianismo a la construcción de una apuesta ecológica positiva.

Artículo publicado por Julio Lois Fernández, en la revista Ciberiglesia, en 2000.
Puedes descargarlo aquí.

El don de la ciencia

Queridos hermanos y hermanas, buenos días

Hoy queremos reflexionar sobre otro don del Espíritu Santo, el don de la ciencia. Cuando se habla de ciencia, el pensamiento va inmediatamente a la capacidad del hombre de conocer cada vez mejor la realidad que le rodea y de descubrir las leyes que regulan la naturaleza y el universo. La ciencia que viene del espíritu Santo, sin embargo, no se limita al conocimiento humano: es un don especial, que nos lleva a captar, a través de la creación, la grandeza y el amor de Dios y su relación profunda con toda criatura.

Cuando nuestros ojos son iluminados por el Espíritu, se abren a la contemplación de Dios, en la belleza de la naturaleza y de la grandiosidad del cosmos, y nos llevan a descubrir cómo cada cosa nos habla de Él, todo nos habla de su amor. ¡Todo esto suscita en nosotros un gran asombro y un profundo sentido de gratitud! Es la sensación que sentimos también cuando admiramos una obra de arte o cualquier maravilla que sea fruto del ingenio y de la creatividad del hombre: frente a todo esto, el Espíritu nos lleva a alabar al Señor desde lo profundo de nuestro corazón y a reconocer, en todo lo que tenemos y somos, un don inestimable de Dios y un signo de su infinito amor por nosotros.

En el primer capítulo del Génesis, precisamente al comienzo de toda la Biblia, se pone de relieve que Dios se complace en su creación, subrayando repetidamente la belleza y la bondad de cada cosa. Al término de cada jornada, está escrito: “Y Dios vio que todo era bueno” (1,12.18.21.25). Pero si Dios ve que la creación es algo bello, algo bueno, también nosotros debemos tener esta actitud de ver la creación como bella y buena, y con el don de la ciencia, por esta belleza alabamos a Dios, damos gracias a Dios por habernos dado tanta belleza a nosotros, y este es el camino. Y cuando Dios acabó de crear al hombre, no dijo que era algo “bueno”, dijo que era “muy bueno” (v. 31). Se acerca a él, y a los ojos de Dios nosotros somos la cosa más buena, más bella y más grande de la creación. Pero padre, los ángeles… ¡No! Los ángeles están por debajo de nosotros, nosotros somos más que los ángeles. Lo hemos escuchado en el libro de los salmos. Nos quiere mucho el Señor, ¿eh? Tenemos que darle gracias por esto. El don de la ciencia nos pone en profunda sintonía con el Creador, y nos hace participar en la limpieza de su mirada y de su juicio. En esta perspectiva logramos captar en el hombre y en la mujer el culmen de la creación, como realización de un designio de amor que está impreso en cada uno de nosotros y que nos hace reconocernos como hermanos y hermanas. Lo que surge entonces es un cuadro caracterizado por una profunda armonía, donde todo remite al Creador y donde el Espíritu nos hace percibir en cada persona y en cada cosa la impronta de la grandeza y de la bondad de Dios.

Todo esto es motivo de serenidad y de paz y hace del cristiano un testigo gozoso de Dios, en la estela de san Francisco de Asís y de tantos santos que han sabido alabar y cantar su amor a través de la contemplación de la creación. Al mismo tiempo, sin embargo, el don de la ciencia nos ayuda a no caer en algunas actitudes excesivas o equivocadas. El primero lo constituye el riesgo de considerarnos amos de la creación. La creación no es una propiedad de la que podemos adueñarnos a nuestro gusto; ni, mucho menos, es una propiedad solo de algunos: la creación es un regalo, es un regalo maravilloso que Dios nos ha dado, para que lo cuidemos y lo utilicemos en beneficio de todos, siempre con gran respeto y gratitud. La segunda actitud negativa está representada por la tentación de crearnos en las criaturas, como si estas pudieran ofrecer la respuesta a todas nuestras expectativas. Y el Espíritu Santo, con el don de la ciencia, nos ayuda a no caer en esto. Pero yo quisiera volver sobre el primer camino equivocado. Custodiar la creación, no adueñarse de la creación. Debemos custodiar la creación, es un don que el Señor nos ha dado, para nosotros, es el regalo de Dios a nosotros, nosotros somos custodios de la creación. Pero cuando nosotros explotamos la creación, destruimos el signo del amor de Dios. Destruir la creación es decir a Dios: no me gusta, esto no es bueno, ¿y qué te gusta a ti? Me gusto yo mismo. Eso es el pecado, ¿habéis visto? La custodia de la creación es precisamente la custodia del amor de Dios, y también es decir a Dios gracias, yo soy el amo de la creación, pero para llevarlo adelante, yo no destruiré nunca tu regalo. Y esta debe ser nuestra actitud ante la creación, custodiarla, porque si destruimos la creación, la creación nos destruirá. No lo olvidéis.

Una vez estaba en el campo y escuché un dicho de una persona sencilla, a la que gustaban mucho las flores, él custodiaba estas flores y me decía: debemos custodiar estas cosas bellas que Dios nos ha dado. La creación es para nosotros, para que nosotros la aprovechemos bien, no la explotemos, la custodiemos. Porque usted sabe, padre – me dijo – Dios perdona siempre, sí, esto es verdad, Dios perdona siempre; nosotros, las personas humanas, hombres y mujeres perdonamos algunas veces, sí, algunas no perdonamos. Pero la creación, padre, no perdona nunca, y si tu no lo custodias, él te destruirá. Esto debe hacernos pensar y pedir al Espíritu Santo el don de la ciencia para comprender bien que la creación es el regalo más bello de Dios, que Él dijo: esto es bueno, esto es bueno, esto es bueno, esto es mi regalo, pero la cosa más buena que he creado es la persona humana. Gracias.

Papa Francisco
Audiencia general 21 de mayo de 2015

radio.uchile.cl

Papa Francisco: "El tiempo para encontrar soluciones globales al cambio climático se está agotando"

El Papa Francisco ha advertido de que "el tiempo se acaba" para encontrar soluciones contra el cambio climático y ha señalado que una lucha eficaz frente al mismo solo será posible si se superan "los intereses particulares" y se acaba con las "presiones políticas y económicas".

"Las consecuencias de los cambios ambientales, que ya se sienten de modo dramático en muchos estados, sobre todo los insulares del Pacífico, nos recuerdan la gravedad de la incuria y de la inacción. El tiempo para encontrar soluciones globales se está agotando", precisa en una carta enviada al ministro de Medio Ambiente de la República de Perú, Manuel Pulga Vidal, con motivo de la vigésima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebra en Lima.

Además, insiste en que "la lucha eficaz contra el calentamiento global será posible únicamente con una responsable respuesta colectiva, que supere intereses y comportamientos particulares y se desarrolle libre de presiones políticas y económicas".

Para Francisco, existe un "claro, definitivo e impostergable imperativo ético de actuar". Por ello, recuerda a los participantes de la conferencia que tienen una "grave responsabilidad moral" al abordar este tema que, según subraya, "afecta a toda la humanidad, en particular a los más pobres y a las generaciones futuras".

Fuente: www.iagua.com

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Reparto equitativo del agua

El Papa ha reclamado un reparto equitativo del agua entre las personas y las regiones del planeta al tiempo que ha subrayado que el futuro de la humanidad depende de la capacidad del hombre para "cuidar" y compartir" este elemento "esencial para la vida", durante el ángelus de este domingo.

De este modo, Francisco ha pedido a las instituciones internacionales que se comprometan a garantizar una distribución del agua equitativa en todo el mundo y ha reivindicado su cualidad de ser un elemento "común", con motivo del Día Mundial del Agua convocado por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

"Invito a la Comunidad Internacional a vigilar hasta que las aguas del planeta sean protegidas adecuadamente y nadie sea excluido o discriminado en el uso de este bien, que es un bien común por excelencia", ha dicho ante cientos de personas reunidas en la Plaza de San Pedro.

Durante el rezo dominical, el Papa ha reflexionado sobre la Cruz, al destacar que "es la hora de la derrota de Satanas, príncipe del mal, y del anuncio misericordioso del amor de Dios".

Además ha explicado que el testimonio de fe es sobre todo "coherencia" entre la fe y la vida, entre las palabras y las acciones. "A quienes no han encontrado aún a Jesús, podemos ofrecerles el Evangelio, la cruz y nuestro testimonio: pobre, pero sincero", ha comentado.

Fuente: www.iagua.com

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El Vaticano estudia crear un organismo sobre Ecología

No es una noticia reciente, Ya en febrero con motivo de la reunión del Colegio Cardenalicio, Federico Lombardi afirmó que una de las propuestas del G9 vaticano era la creación de un organismo vaticano centrado en la ecología ambiental, humana y social. Este nuevo órgano pasaría a estar integrado dentro de la nueva Congregación Vaticana llamada 'Caridad, Justicia y Paz', que aglutinaría los antiguos Pontificios consejos: Justicia y Paz, Cor Unum, Pastoral Emigrantes e Itinerantes, Pastoral de la Salud. No sólo se encargaría de una ecología ambiental sino también humana y social.

La acción más pequeña

martes, 28 de abril de 2015

La encíclica de medio ambiente en junio

El secretario general de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, ha confirmado que el Papa le ha dicho que la encíclica sobre medio ambiente y ecología está terminada, se está traduciendo y en junio será publicada. El mandatario se ha reunido este martes durante media hora con el Pontífice en el Vaticano, donde le ha ha urgido a combatir el cambio climático para reducir las desigualdades en la sociedad.

Para el alto representante de la ONU, mitigar el cambio climático y adaptarse a sus efectos es "una cuestión moral" porque, según ha subrayado "es necesario para erradicar la extrema pobreza, reducir la desigualdad y garantizar un desarrollo económico equitativo y sostenible". En este sentido ha definido el compromiso para combatir los efectos del cambio climático como "una cuestión determinante" de la actualidad.

"El cambio climático está intrínsecamente vinculado a la salud pública, a la seguridad del agua y de los alimentos, a la los movimientos migratorios y a la paz y a la seguridad. Es una cuestión moral. Una cuestión de justicia social, derechos humanos y ética fundamental", ha añadido al respecto.

Precisamente, el alto representante del Vaticano ante la ONU ha asegurado que la lucha contra el cambio climático es un "imperativo moral", durante su discurso inaugural en la Conferencia organizada también en el Vaticano por Naciones Unidad y la Academia Pontifica de Ciencias y Religiones para la Paz de la Santa Sede que se titula.

Está previsto que el Papa también envíe un vídeo mensaje a los científicos, estudiosos y demás participantes de este Convenio sobre el imperativo moral que tienen los cristianos en la salvaguardia de la creación.

Fuente: www.iagua.es

lunes, 27 de abril de 2015

Ecuador invitado al Vaticano por su política ambiental

La visión de Ecuador sobre el manejo ambiental y los logros del país en protección de la naturaleza serán parte de las temáticas abordadas en la Conferencia de Alto Nivel “Proteger la Tierra y Dignificar al Ser Humano”, que se desarrollará en Ciudad del Vaticano, bajo la temática “Las dimensiones morales del cambio climático y el desarrollo sostenible”.

Al evento asistirán los más importantes líderes mundiales y especialistas en material ambiental y, en ese contexto, el Presidente de Ecuador. Ec. Rafael Correa, será el único Jefe de Estado invitado para disertar en este alto panel.

La Conferencia estará liderada por el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon; el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal, Pietro Parolin; el economista ambiental, Jeffrey Sachs y el Cardenal, Peter Turkson, Presidente del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz del Vaticano y asesor del Papa Francisco en temas de cambio climático.

El encuentro servirá para elevar el debate global sobre la necesidad de discutir acerca de las dimensiones morales del cambio climático y el desarrollo sostenible, previo a la publicación de la primera encíclica del Papa sobre ambiente y la Duodécima Primera Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, en París en diciembre de 2015.

El Presidente de la República, Rafael Correa, viajará al Vaticano, junto a la Ministra de Ambiente de Ecuador,Lorena Tapia Núñez, a fin de que el Mandatario tenga todos los insumos técnicos para su exposición en el Panel 3 de la Conferencia.

El Presidente Correa disertará sobre el tema “Justicia Climática y Desarrollo Sostenible en la Estructura del Estado Ecuatoriano”, mencionando los siguientes temas:
· Derechos a la Naturaleza en la Constitución del Ecuador. Hito histórico internacional.
· Plan Nacional del Buen Vivir. El ser humano como centro del desarrollo en armonía con la naturaleza.
· Estrategia de Erradicación de la Pobreza. Desarrollo y crecimiento económico y social en armonía con la naturaleza.
· Transformación de Matriz Productiva. Acceso justo a los recursos naturales y servicios ecosistémicos.
· Cambio de la Matriz Energética.
· Estrategia Nacional de Cambio Climático y Planes de Acción.

Ecuador fue invitado al Vaticano, justamente, por las importantes coincidencias que existen entre la visión Papal del desarrollo sostenible y la actual filosofía del Gobierno Nacional en esta misma materia.

La Encíclica reconoce que el objetivo central del desarrollo sostenible debe ser la erradicación de la pobreza y las desigualdades, lo cual coincide con la visión del Gobierno de Ecuador al 2030 expresada en la Constitución el Ecuador del 2008, el Plan Nacional del Buen Vivir, la Estrategia Nacional de Acumulación, Distribución y Redistribución de la Riqueza, que se relaciona con la Política Ambiental Ecuatoriana y las estrategias nacionales en materia de cambio climático.

Así mismo, el Ecuador dentro de su legislación nacional promueve cambiar el modelo tradicional de desarrollo y la “cultura del consumismo” hacia una sociedad con patrones de consumo y producción sostenibles, por lo que el Ministerio de Ambiente ha desarrollado indicadores en base a datos del Sistema de Contabilidad Ambiental Nacional y el cálculo de la Huella Ecológica, que permite medir como el crecimiento económico se va desligando del uso de los recursos naturales, de la degradación de tierra; lo cual tiene co-beneficios para el cambio climático y la erradicación de la pobreza.

En este sentido, la Ministra de Ambiente del Ecuador, Lorena Tapia, ha impulsado importantes hitos en:
· Conservación y uso sostenible de los bosques, de la biodiversidad y de los servicios Ecosistémicos.
· Programa Nacional de Restauración.
· Medidas para evitar el retroceso de los glaciares e incentivar la conservación de los páramos.
· Medidas para analizar y reducir la vulnerabilidad climática de centrales hidroeléctricas emblemáticas.
· Ejecución del Programa Nacional de Reducción de emisiones por Deforestación y Degradación Forestal (REDD+).
· Otras acciones de mitigación y adaptación al cambio climático.

Desde el 2008 se han conservado en Ecuador un 1`400 000 hectáreas (5% de la superficie del país), lo que equivale a unos 840 millones de árboles. Asimismo, se han reforestado en el país 65 millones de árboles en unas 125 mil hectáreas.

La inversión total del Gobierno Nacional y Ministerio Ambiente en conservación y restauración del 2008 al 2014 asciende a 73 millones de dólares, una cifra nunca antes considerada para este rubro en la historia del país.

El Ministerio de Ambiente conservará del 2015 al 2017, un total de 600 mil hectáreas adicionales, que significan 360 millones de árboles y reforestar otras 400 mil hectáreas que son 160 millones árboles.


Tomado de: www.iagua.com

La Iglesia Católica y la ecología

"…las generaciones venideras tienen pleno derecho a recibir un mundo potable, habitable, sano y no un planeta con aire contaminado y aguas sucias"

El compromiso cristiano con la defensa del medio ambiente tiene respaldo en las enseñanzas de la iglesia católica. El 29 de noviembre de 1979, el papa Juan Pablo II promulgó una bula: “Nombramos a San Francisco de Asís celestial patrono de los ecologistas, con todos los honores anejos y con los privilegios litúrgicos correspondientes, sin que obste nada en contrario. Así lo ordenamos, mandando que las presentes Letras sean observadas religiosamente y que tengan sus efectos tanto ahora como en el futuro.
”Con esta bula, la iglesia católica invitaba a sus fieles a imitar la vida del santo que optó por vivir en paz con sus hermanos y con la creación. Para San Francisco, la tierra es “hermana tierra” y el agua y el viento son “hermanos”. Todo lo contrario a la enemistad que instaló la racionalidad instrumental occidental para la cual la naturaleza es reductible a la categoría de “recursos”, es decir simples bienes económicos que pueden ser explotados para generar riqueza sin importar qué se destruye: atmósfera, suelos, ríos, mares o selvas.

El nombramiento de San Francisco como “patrono de los ecologistas”, se inscribe además en el esfuerzo que la iglesia católica está haciendo para comprender la crisis ecológica. Escribía Juan Pablo II: “Si la mirada recorre las regiones de nuestro planeta, enseguida nos damos cuenta de que la humanidad ha defraudado las expectativas divinas. Sobre todo en nuestro tiempo, el hombre ha devastado sin vacilación llanuras y valles boscosos, ha contaminado las aguas, ha deformado el hábitat de la tierra, ha hecho irrespirable el aire, ha alterado los sistemas hidrogeológicos y atmosféricos, ha desertizado espacios verdes, ha realizado formas de industrialización salvaje, humillando el jardín que es la tierra, nuestra morada… En nuestros días aumenta cada vez más la convicción de que la paz mundial está amenazada, además (…) por la falta del debido respeto a la naturaleza, la explotación desordenada de sus recursos y el deterioro progresivo de la calidad de la vida. Esta situación provoca inestabilidad e inseguridad que a la vez promueven formas de egoísmo colectivo, acaparamiento e irresponsabilidad.

”Estas enseñanzas orientan la acción profética de los cristianos para denunciar comportamientos y discursos que justifican los daños ecológicos y las violaciones de derechos como está ocurriendo con las madereras y la contaminación de las petroleras en la selva, o con las mineras en los andes en una lógica que permite que las riquezas sean apropiadas por unos pocos mientras que la pobreza y la contaminación se quedan.Juan Pablo II también enseñaba que “La contaminación o la destrucción del ambiente son frutos de una visión reductiva y antinatural, que configura a veces un verdadero y grave desprecio del hombre”.
Efectivamente, cómo no relevar esta aguda afirmación, en un contexto en que la política económica de los gobiernos centrales viene imponiendo actividades industriales como la minería o el petróleo por sobre los derechos de las poblaciones locales y cuando las comunidades nativas, indígenas y campesinas que buscan ser oídas y respetadas están siendo reprimidas y criminalizadas.
Lo que se evidencia en profundidad, es que en la raíz de los conflictos sociales alrededor de los conflictos ambientales, está el desprecio por la vida, las opiniones, la cultura y el derecho a consulta (previa, libre e informada) de las poblaciones; así como las enormes distancias que separan a los gobernantes y muchos medios de comunicación del sentir de las poblaciones.

El “Documento de Aparecida”, redactado en la reunión de Obispos, que contó con la animadora presencia del Papa, tuvo lugar en el Santuario Nacional de la Virgen de Aparecida en Brasil, en el mes de mayo de 2008. Este documento delinea un rasgo original de nuestra Iglesia. Sencillamente porque afianza la identidad cristiana en América Latina y el Caribe; manifiesta el rostro propio de la iglesia latinoamericana en la universalidad de la Iglesia Católica; traza caminos de misión y evangelización y decide una misión continental. También podríamos decir, que Aparecida impulsa una comunidad regional de naciones. No olvidemos que América Latina y el Caribe representa un aporte del 43% del catolicismo mundial.

Respecto al cuidado del Medio Ambiente, un primer punto resulta alentador, puesto que los pastores nos dicen que en América Latina y el Caribe cada vez más crece una conciencia ecológica. La naturaleza es una herencia gratuita que hemos recibido sin hacer nada previamente. Es un don, en el sentido estricto. Pero un don que reclama responsabilidad y cuidado. “Antes que sea demasiado tarde” prevenía con proféticas palabras el Papa .

Pero los pastores advierten que las generaciones venideras tienen pleno derecho a recibir un mundo potable, habitable, sano y no un planeta con aire contaminado y aguas sucias. (Cfr. nº 471). Las intervenciones sobre los recursos naturales no pueden significar un predominio de intereses económicos, en perjuicio de pueblos enteros y el futuro de un país. Felizmente, dicen los obispos, en algunas escuelas católicas se ha comenzado a introducir una disciplina que educa en la responsabilidad ecológica.

Pero quizá la expresión más contundente, sin residuos, del documento de Aparecida respecto a este tema sea esta: “La riqueza natural de América Latina y el Caribe experimentan hoy una explotación irracional que va dejando una estela de dilapidación, e incluso de muerte, por toda nuestra región”. (nº 473).

Claro, a esta realidad no se ha llegado de la nada. El modelo económico que privilegia el desmedido afán de riqueza por encima de la vida de las personas y los pueblos, es el motor de esta situación. La devastación de bosques por ejemplo, pone en peligro el hábitat de lo campesinos e indígenas que son expulsados del campo para vivir en los cinturones de miseria de las grandes ciudades. “No podemos dejar de mencionar los problemas que a causa de una industrialización salvaje y descontrolada de nuestras ciudades y del campo, que va contaminando el ambiente con toda clase de desechos orgánicos y químicos” (n º473).

¿Qué Hacer? 1) Empeñar esfuerzos en la promulgación de políticas públicas y participaciones ciudadanas que garanticen la protección, conservación y restauración de la naturaleza. 2) También otra idea clave: buscar un modelo de desarrollo alternativo, integral y solidario, basado en una ética que incluya la responsabilidad social de la empresa y la preocupación por una auténtica ecología natural y humana, fundada en los cimientos de la justicia, la solidaridad y el destino universal de los bienes. Esta propuesta, como se ve, es superadora de una lógica utilitarista e individualista de cortos alcances. 3) Idear medidas de monitoreo y control social sobre la aplicación en los países de los estándares ambientales internacionales (Cfr nº 474).

P. Jose Juan Garcia

Comunicado Jornada Mundial del Turismo 2013

El 27 de septiembre celebramos la Jornada Mundial del Turismo, bajo el tema que la Organización Mundial del Turismo nos propone para el presente año: “Turismo y agua: proteger nuestro futuro común”. Éste está en línea con el “Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua”, que, en el contexto del Decenio Internacional para la Acción “El agua, fuente de vida” (2005-2015), ha sido proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el objetivo de poner de relieve “que el agua es fundamental para el desarrollo sostenible, en particular para la integridad del medio ambiente y la erradicación de la pobreza y el hambre, es indispensable para la salud y el bienestar humanos y es crucial para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

También la Santa Sede desea unirse a esta conmemoración, aportando su contribución desde el ámbito que le es propio, consciente de la importancia que el fenómeno del turismo tiene en el momento actual, y de los retos y posibilidades que ofrece a nuestra acción evangelizadora. Éste es uno de los sectores económicos con un mayor y rápido crecimiento a nivel mundial. No debemos olvidar que durante el pasado año se superó el hito de mil millones de turistas internacionales, a lo que hay que sumar las cifras aún mayores del turismo local.

Para el sector turístico, el agua es de crucial importancia, un activo y un recurso. Es un activo en cuanto que la gente se siente naturalmente atraída por ella y son millones los turistas que buscan disfrutar de este elemento de la naturaleza durante sus días de descanso, eligiendo como destino ciertos ecosistemas donde el agua es su rasgo más característico (humedales, playas, ríos, lagos, cataratas, islas, glaciales o nieve, por citar algunos), o buscan aprovecharse de sus numerosos beneficios (singularmente en balnearios y centros termales). Al mismo tiempo, el agua es también un recurso para el sector turístico y es indispensable, entre otros, en hoteles, restaurantes y actividades de ocio.

Teniendo una visión de futuro, el turismo supondrá un real beneficio en la medida en que gestione los recursos de acuerdo con los criterios de una “green economy”, una economía cuyo impacto ambiental se mantenga dentro de unos límites aceptables. Estamos llamados, pues, a promover un turismo ecológico, respetuoso y sostenible, el cual puede ciertamente favorecer la creación de puestos de trabajo, apoyar la economía local y reducir la pobreza.

No hay duda de que el turismo tiene un papel fundamental en la conservación del medio ambiente, pudiendo ser su gran aliado, pero también un feroz enemigo. Si, por ejemplo, buscando un beneficio económico fácil y rápido, se consiente que la industria turística contamine un lugar, éste dejará de ser un destino deseado por los turistas.

Sabemos que el agua, clave del desarrollo sostenible, es un elemento esencial para la vida. Sin agua no hay vida. “Sin embargo, año tras año va aumentando la presión sobre este recurso. Una de cada tres personas vive en un país con escasez de agua entre moderada y alta, y es posible que para 2030 la escasez afecte a casi la mitad de la población mundial, ya que la demanda podría superar en un 40% a la oferta”. Según datos de las Naciones Unidas, en torno a 1000 millones de personas no tienen acceso al agua potable. Y los desafíos relacionados con este tema aumentarán significativamente en los próximos años, singularmente porque está mal distribuida, contaminada, desperdiciada, o se priorizan algunos usos de modo incorrecto o injusto, a lo que se unirán las consecuencias del cambio climático. También el turismo compite muchas veces con otros sectores por su uso y no pocas veces se constata que el agua es abundante y se despilfarra en las estructuras turísticas, mientras que para las poblaciones circundantes escasea.

La gestión sostenible de este recurso natural es un desafío de orden social, económico y ambiental, pero sobre todo de naturaleza ética, a partir del principio del destino universal de los bienes de la tierra, el cual es un derecho natural, originario, al que se debe subordinar todo ordenamiento jurídico relativo a dichos bienes. La Doctrina Social de la Iglesia insiste en la validez y en la aplicación de este principio, con referencias explícitas al agua.

Ciertamente, nuestro compromiso a favor del respeto de la creación nace de reconocerla como un regalo de Dios para toda la familia humana y de escuchar la petición del Creador, que nos invita a custodiarla, sabiéndonos administradores, que no señores, del don que nos hace.

La atención al medio ambiente es un tema importante para el Papa Francisco, al cual ha hecho numerosas alusiones. Ya en la celebración eucarística de inicio de su ministerio petrino invitaba a ser “custodios de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos – decía – que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro”, recordando que “todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos”.

Profundizando en esta invitación, afirmaba el Santo Padre durante una audiencia: “Cultivar y custodiar la creación es una indicación de Dios dada no sólo al inicio de la historia, sino a cada uno de nosotros; es parte de su proyecto; quiere decir hacer crecer el mundo con responsabilidad, transformarlo para que sea un jardín, un lugar habitable para todos (…) Nosotros en cambio nos guiamos a menudo por la soberbia de dominar, de poseer, de manipular, de explotar; no la ‘custodiamos’, no la respetamos, no la consideramos como un don gratuito que hay que cuidar. Estamos perdiendo la actitud del estupor, de la contemplación, de la escucha de la creación”.

Si cultivamos esta actitud de escucha, podremos descubrir cómo el agua también nos habla de su Creador y nos recuerda su historia de amor para con la humanidad. Elocuente es al respecto la oración de bendición del agua que la liturgia romana emplea tanto en la Vigilia pascual como en el ritual del bautismo, en la cual se recuerda que el Señor se ha servido de este don como signo y memoria de su bondad: la Creación, el diluvio que pone fin al pecado, el paso del mar Rojo que libera de la esclavitud, el bautismo de Jesús en el Jordán, el lavatorio de pies que se transforma en precepto de amor, el agua que mana del costado del Crucificado, el mandato del Resucitado de hacer discípulos y bautizarlos… son hitos fundamentales de la historia de la Salvación, en los que el agua adquiere un elevado valor simbólico.

El agua nos habla de vida, de purificación, de regeneración y de transcendencia. En la liturgia, el agua manifiesta la vida de Dios que se nos comunica en Cristo. El mismo Jesús se presenta como aquél que sacia la sed, de cuyas entrañas manan ríos de agua viva, y en su diálogo con la samaritana afirma: “el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed”. La sed evoca los anhelos más profundos del corazón humano, sus fracasos y sus búsquedas de una auténtica felicidad más allá de sí mismo. Y Cristo es quien ofrece el agua que sacia la sed interior, es la fuente del renacer, es el baño que purifica. Él es la fuente de agua viva.

Por esto, es importante insistir en que todos los implicados en el fenómeno del turismo tienen una seria responsabilidad a la hora de gestionar el agua, de manera que este sector sea efectivamente fuente de riqueza a nivel social, ecológico, cultural y económico. Al tiempo que se debe trabajar por reparar el mal causado, también ha de favorecerse su uso racional y minimizar el impacto, promoviendo políticas adecuadas e implementando equipamientos eficientes, que ayuden a proteger nuestro futuro común. Nuestra actitud frente a la naturaleza y la mala gestión que podamos hacer de sus recursos no pueden gravar ni sobre los demás ni, menos aún, sobre las futuras generaciones.

Es necesaria, por tanto, una mayor determinación por parte de políticos y empresarios. Pues si bien todos son conocedores de los desafíos que el problema del agua nos plantea, somos conscientes que eso debe aún concretarse en compromisos vinculantes, precisos y evaluables.

Esta situación requiere sobre todo un cambio de mentalidad que lleve a adoptar un estilo de vida diverso, caracterizado por la sobriedad y la autodisciplina. Se ha de favorecer que el turista sea consciente y reflexione sobre sus responsabilidades y sobre el impacto de su viaje. Debe poder alcanzar la convicción de que no todo está permitido, aunque personalmente pueda asumir el coste económico. Hay que educar y favorecer los pequeños gestos que nos permitan no desperdiciar ni contaminar el agua y que al mismo tiempo nos ayuden a valorar aún más su importancia.

Hacemos nuestro el deseo del Santo Padre de “que todos asumiéramos el grave compromiso de respetar y custodiar la creación, de estar atentos a cada persona, de contrarrestar la cultura del desperdicio y del descarte, para promover una cultura de la solidaridad y del encuentro”.

Con san Francisco, el “poverello” de Asís, elevamos nuestra alabanza a Dios, bendiciéndole por sus criaturas: “Loado seas, mi Señor, por la hermana agua, la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta”.


Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes con ocasión de la Jornada Mundial del Turismo 2013
11 de julio de 2013

El agua y la vida

Cuando era estudiante de maestría en El Paso, Texas, alcanzaba a ver desde la biblioteca de la universidad, el Río Bravo que divide México de Estados Unidos, y más allá del lado mexicano, en Ciudad Juárez, unos asentamientos irregulares que carecían de todos los servicios. Uno de esos días, una nota periodística me permitió ver con más detalle el drama que mis ojos solo intuían. En la frontera hace mucho calor en verano, y mucho polvo; algunos bebés habían muerto por deshidratación, producida por diarreas, ocasionadas a su vez por falta de agua potable. Eso es lo que significa que el agua es vida, o muerte.

De acuerdo a los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas, 11 % de la población mundial aún carece de acceso a una fuente de agua segura para beber, equivalente a 783 millones de personas. En México, la cobertura de agua potable era del 91.6 % a finales de 2011, lo que significa que 9.5 millones de mexicanos no tenían entonces acceso a agua potable. Los índices de mortalidad de bebés y niños menores de 5 años, están asociados a la disponibilidad de agua potable de calidad, por lo que los avances en este ámbito tienen impacto en millones de personas.

El agua es un asunto demasiado importante, es literalmente vital, no solo para hombres y mujeres, sino para todo ser vivo, para el medio ambiente, y sin embargo, no le damos la importancia que requiere conservarla en cantidad suficiente y además limpia. Por alguna extraña razón, los gobiernos de los países invierten primero en otras obras de infraestructura que no son vitales, antes de trabajar en lo vital, que es proveer de agua potable.

Quizá pensamos que el agua nunca se va a terminar porque nuestra noción del ciclo hidrológico es un tanto mágica, donde el agua circula todo el tiempo entre la tierra, los seres vivos y la atmósfera, y nos parece inagotable. Y sin embargo, todos hemos visto desaparecer ríos, y hemos visto caudales contaminados con tantas sustancias que prácticamente dejamos de considerarlos ríos y lagos; y los convertimos en canales, drenajes, pantanos; o simplemente ríos, lagunas, y playas contaminadas. La contaminación y el desperdicio del agua es parte de esa cultura del descarte a la que se refirió el Papa Francisco la semana pasada. El agua se renueva, pero nosotros estamos contaminándola y convirtiéndola en fuente de enfermedades y muerte, en lugar de que sea solo fuente de vida.

El 70 % de la superficie del planeta está cubierta por agua, y quizá por eso pensamos que hay agua suficiente, sin embargo, menos del 3 % de esa cantidad es agua dulce, y la mayoría de ella está en los polos congelada. Por lo que a pesar de que la tecnología existe ya para quitar sal al agua de mar y aprovecharla como recurso, el costo asociado hace impensable utilizarla para abatir el rezago en las áreas más pobres que es donde se necesita.

“El agua es vida” solía decir mi padre, mientras observaba como las plantas se mostraban más alegres y lozanas después de una buena lluvia. Era un asomo del ciclo que mantiene vivos a plantas, animales y por supuesto a los seres humanos en este planeta.

Para las personas del campo hacer la asociación entre agua y vida es muy fácil, lamentablemente en las ciudades, entre otras cosas, perdemos el contacto con la naturaleza, y también la perspectiva entre la importancia que el agua tiene para producir alimentos y mantener en equilibrio los ecosistemas, y esto finalmente nos lleva a infravalorar el agua, a no cuidarla y ensuciarla.

En una encuesta sobre cultura del agua, se encontró que la mayoría de las personas que viven en la Ciudad de México son incapaces de asociar el agua con los ríos, los bosques, las montañas, en fin la naturaleza, y solo la asocian con la llave y el drenaje. También, en esa ciudad, sus habitantes asocian río Churubusco, río Mixcoac, río La Piedad, con vialidades y circuitos, no con los ríos que alguna vez existieron en ese lugar.

¿Por qué nuestro planeta se llama Tierra y no Agua? Quizá porque el nombre lo recibió mucho antes de que pudiéramos observar desde el espacio la cantidad de tierra y agua que lo cubre. Los científicos que exploran el espacio y sus incontables estrellas y planetas, buscan planetas donde las condiciones de los mismos permitan que exista agua en forma líquida, definiéndolos como espacios habitables. Esta asociación directa entre la posibilidad de vida y el agua, resalta la importancia que tiene el agua como elemento natural para el funcionamiento de ecosistemas.

En la perspectiva cristiana, ojalá que no seamos motivo del lamento de Dios Padre en Jeremías 2,13 “me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua.” Y qué por el contrario acojamos la invitación del Dios Hijo en Juan 7, 38 “El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva.” Y qué esos ríos, nos motiven entre otras cosas a conservar el agua, en cantidad y calidad, y hacerla disponible para todos, como buenos custodios de la creación.


Óscar Ibáñez

Artículo tomado de encuentra.com

miércoles, 18 de febrero de 2015

Movimiento Católico Global por el Clima

Noticia de http://www.periodistadigital.com/religion

El cardenal Tagle, arzobispo de Manila, presentará la iniciativa a Francisco
Lanzan el 'Movimiento Católico Global por el Clima' antes de la visita papal a Filipinas
"La creación y su orden es buena, que es un bien que debemos abrazar y cuidar"
Un conjunto de organizaciones y líderes católicos de todo el mundo anunciaron hoy su colaboración como un movimiento que trabaja hacia un futuro climático sostenible. Compuesto por laicos y clérigos, teólogos, científicos y activistas, el Movimiento Católico Global por el Clima (MCGC) emitió una declaración que contiene sus creencias y misión, constituyendo la primera vez que un grupo católico de este tipo ha unido sus fuerzas para trabajar en la problemática del cambio climático.
La declaración apoya las enseñanzas Católicas en temas de medio ambiente y hace un llamamiento a la oración y la acción entre la comunidad católica del mundo. ElCardenal Tagle, Arzobispo de Manila

, le presentará la iniciativa al Papa Francisco esta semana durante su viaje a Filipinas.

Según el Dr. Pablo Canziani, un científico del clima de la Argentina que participa en el MCGC: "Las conversaciones sobre la crisis climática se han enfocado históricamente más sobre argumentos intelectuales que sobre las profundas implicaciones de carácter espiritual y moral de nuestra incapacidad para cuidar de la creación de Dios".

"Las preocupaciones de nuestro grupo se basan en las Sagradas Escrituras y en la tradición de la Iglesia. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, los Católicos aceptan como revelación la verdad que la creación y su fin es un bien que debemos abrazar y cuidar. En respuesta a lo que Dios le ha dado a la raza humana -aire puro, el agua para mantener la vida, el fruto de las cosechas de la tierra, y la generosidad del mar- somos llamados a honrar a Dios nuestro Creador por estas muchas bendiciones", dijo el Dr. Canziani.

Patrick Carolan, director ejecutivo de la Red de Acción Franciscana, que también es un miembro del grupo, explicó la declaración diciendo: "Citando enseñanzas del Papa Francisco y los obispos de Filipinas, este comunicado llama a los católicos a promover las enseñanzas de la iglesia, apreciar su responsabilidad moral de actuar, y crear conciencia sobre el cambio climático y sus efectos, sobre todo en los pobres y las generaciones futuras. Se invita a los Católicos a participar en futuras acciones que busquen un fuerte acuerdo internacional sobre el clima, y encomienda todos nuestros esfuerzos a Jesucristo, que hace nuevas todas las cosas".

Desde Filipinas, la coordinadora de la Pastoral de Ecología de la Arquidiócesis de Manila,Lou Arsenio, agregó: "El movimiento planea promover la creación de redes y el intercambio de información sobre el cambio climático entre las organizaciones católicas a través de fronteras nacionales, para lograr una mayor comprensión de la enseñanza católica sobre el cuidado de la creación de Dios, y para responder a las preocupaciones del Papa Francisco y otros líderes de la iglesia sobre el cambio climático. Invitamos a todos los laicos y organizaciones católicas a unirse a este esfuerzo enwww.CatholicClimateMovement.global/espanol, tanto para generar conciencia sobre este importante tema y actuar en la esfera pública".

El lanzamiento del MCGC coincide con el viaje del Papa Francisco a las Filipinas, donde se reunirá con sobrevivientes de súper tifón Haiyan, que se considera que está relacionado con el cambio climático, y que tiene lugar en un momento en que la comunidad Católica está a la espera de la próxima encíclica sobre la ecología.

Enlace a la noticia

Movimiento Católico Global por el Clima

Nuestra Declaración a la Iglesia y el Mundo


El Movimiento Católico Global por el Clima es la primera coalición internacional de su clase compuesta por Católicos de muchas naciones, continentes y clases sociales. Somos laicos, religiosos, y clérigos, teólogos, científicos y activistas de Argentina, Filipinas, el Reino Unido, Kenia, Australia, Estados Unidos y muchas otras naciones. Estamos unidos por nuestra fe católica y nuestro trabajo en diversos roles y organizaciones sobre los problemas del cambio climático.
Nuestra colaboración se hace eco de las dimensiones globales de la Iglesia Católica y de un sentido compartido de responsabilidad sobre el cuidado de la bella creación de Dios, dadora de vida. Nos inspiramos en las enseñanzas de la Iglesia y estamos guiados por la virtud de la prudencia -entendida por Santo Tomás de Aquino como "la recta razón aplicada a la acción." Aceptamos las conclusiones de los líderes científicos, como el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que las emisiones de gas del efecto invernadero de la humanidad están contribuyendo a cambios generalizados y en su mayoría nocivos para los sistemas planetarios. Estamos seguros de que el cambio climático antropogénico [causado por el hombre] pone en peligro la creación de Dios y de todos nosotros, especialmente los pobres, cuyas voces ya han hablado de los impactos que tienen las alteraciones climáticas.
Qué es lo que creemos y por qué
Los fundamentos de nuestra preocupación se encuentran en las Escrituras y está fundada en la tradición de la Iglesia. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, los Católicos aceptan como verdad revelada que la creación y su orden es buena, que es un bien que debemos abrazar y cuidar. Esto ha sido sostenido en palabras y acciones por los líderes de la Iglesia a lo largo de dos milenios. En respuesta a lo que Dios le ha dado a la raza humana -aire puro, el agua para mantener la vida, el fruto de las cosechas de la tierra, y la generosidad del mar- somos llamados a honrar a Dios nuestro Creador por estas muchas bendiciones. Estamos obligados a respetar estos dones, que son para todas las personas. Por esta razón, el cambio climático es para los católicos una cuestión profundamente espiritual, ética y moral. Mientras que las discusiones sobre cambio climático implican el debate de teoría económica y pueden también involucrar cuestiones de políticas partidarias así como la acción de grupos de presión con intereses sectoriales y particulares, nuestro eje se ubica en las cuestiones morales y espirituales involucradas. El cambio climático se refiere a nuestra responsabilidad como hijos de Dios y personas de fe para cuidar la vida humana, especialmente las generaciones futuras, mediante el cuidado de toda la magnífica creación de Dios.
La interdependencia de la creación y la humanidad se está subrayando en la visita del Papa Francisco a las Filipinas. Los impactos de los fenómenos meteorológicos extremos en los vulnerables y marginados se vuelven claros al tiempo que nos unimos al Santo Padre en oración por todas las familias que fueron afectadas por el súper tifón Haiyan -por los muchos miles de muertos o desaparecidos y los incontables más que permanecen sin hogar.
Un llamado a la oración, una llamada a la acción
Los obispos de Filipinas escribieron una vez "Somos un pueblo de esperanza". Al igual que ellos creemos juntos y con la gracia de Dios "podemos cambiar el curso de los acontecimientos."
En primer lugar, reconocemos que las conversaciones sobre la crisis climática han sido históricamente más acerca de argumentos intelectuales que sobre las profundas implicaciones espirituales y morales de nuestra falta de cuidado de la creación de Dios.
Los líderes católicos están llamados así a hablar con una voz profética y en un diálogo espiritual con todas las personas, especialmente los líderes políticos y de negocios y los consumidores que participan en políticas y prácticas climáticamente destructivas. Y reconocemos nuestra propia necesidad de conversión permanente para vivir más de acuerdo con las Intenciones del creador de la vida en abundancia para todos los pueblos del mundo. En tanto las implicaciones morales de cambio climático antropogénico no sean claramente establecidas y aceptadas, es poco probable que las sociedades puedan hacer o hagan la transición en un plazo adecuado hacia las tecnologías, economías y estilos de vida sostenibles.
Y así, a la vista de la creciente evidencia científica y las experiencias del mundo real, ofrecemos nuestras oraciones por la gracia sanadora de Dios mientras trabajamos en el mundo para cuidar y abogar por los necesitados.
Lo hacemos pidiendo a nuestros hermanos y hermanas en Cristo que defiendan el bien común reconociendo a aquellos que son menos capaces de defenderse a sí mismos, los ciudadanos del mundo que vive en la pobreza, nuestros hijos, nacidos y no nacidos, las generaciones futuras, y todas las formas de vida que pueblan la creación de Dios.
Sabiendo que hay abundantes soluciones positivas disponibles, ofrecemos ayudar a esas voces que demandan fuertes acuerdos internacionales sobre el clima, además de llamar y fomentar la conversión de los corazones endurecidos.
Instamos a todos los católicos a explorar los problemas del cambio climático y a unirse a futuras acciones -tanto para crear conciencia sobre este importante tema y actuar en el ámbito público.
Y finalmente nos encomendamos todos nuestros esfuerzos a Jesucristo, que hace nuevas todas las cosas.
Conclusión: una continuación de las enseñanzas católicasEl Papa Francisco dará a conocer una encíclica sobre el cuidado del medio ambiente. Este documento dará continuidad a las enseñanzas de la Iglesia que nos ha dado San Juan Pablo II y Benedicto XVI, así como numerosos obispos de todo el mundo. Ya hemos escuchado esta continuidad en el palabras del Para Francisco. Con esta declaración, los abajo firmantes ahora tratamos de ayudar a llevar estas enseñanzas de la Iglesia al mundo.
Por lo tanto concluimos con estas palabras de esperanza, ofrecidas en la apertura del Papado del Santo Padre:
''También hoy, en medio de tanta oscuridad, tenemos que ver la luz de la esperanza y ser hombres y mujeres que traen esperanza a los demás. Para proteger la creación, para proteger a todo hombre y toda mujer, para contemplarlos con ternura y amor, hemos de abrir un horizonte de esperanza; hemos de dejar que un rayo de luz rompa a través de las densas nubes; hemos de llevar el calor de la esperanza! Para los creyentes, para nosotros los cristianos, como Abraham, como San José, la esperanza que llevamos se fija en el horizonte de Dios, que se ha abierto ante nosotros en Cristo. Es una esperanza construida sobre la roca que es Dios."

Firmantes:
Catholic Earthcare Australia (Australia)
Franciscan Action Network (USA)
Acción Católica Argentina (Argentina)
Catholic Youth Network for Environmental Sustainability in Africa (Africa)
Archdiocese of Manila Ecology Ministry (Philippines)
Franciscans International
Jesuit European Social Centre (Europe)
Columban Center for Advocacy and Outreach (USA)
EcoJesuit (Europe/Asia)
Reconciliation with Creation, Jesuit Conference Asia Pacific (Asia)
CatholicEcology.net (USA)
Ciara Shannon, Our Voices (China)
Jeffry Odell Korgen, Our Voices and GreenFaith (USA)
Dan Misleh, Catholic Climate Covenant (USA)
Dr. Pablo Canziani, Red Argentina de Laicos, Acción Católica Argentina and Conicet (Argentina)
Dr. Tobias Winright, Saint Louis University (USA)
Dr. Charles Camosy, Fordham University (USA)
Dr. Holly Taylor Coolman, Providence College (USA)
John Berkman, Regis College, University of Toronto (USA)
Dr. Erin Lothes, College of Saint Elizabeth (USA)
Columban Missionary Society, Philippine Region (Philippines)
Lindo Lío (Argentina)
Leadership Conference of Women Religious (USA)
Catholic Rural Life (USA)
Sisters of Mercy of the Americas' Institute Leadership Team (USA)
EDiPA Equipo Diocesano de Pastoral Ambiental, Obispado de San Isidro (Argentina)
English Speaking Conference of the Order of Friars Minor
Catholic Charities (USA)

viernes, 13 de febrero de 2015

El Vaticano estudia crear un organismo centrado en la ecología

El Vaticano no descarta que haya laicos con papel relevante en secretarías pero no como responsables de Congregaciones

El Colegio Cardenalicio que desde este jueves se reúne en el Vaticano para hablar sobre la reforma de la Curia ha discutido nuevas propuestas del G9 Vaticano, como la creación de un organismo vaticano centrado en la ecología ambiental, humana y social.

Este nuevo órgano pasaría a estar integrado dentro de la nueva Congregación Vaticana llamada 'Caridad, Justicia y Paz', que aglutinaría los antiguos Pontificios consejos: Justicia y Paz, Cor Unum, Pastoral Emigrantes e Itinerantes, Pastoral de la Salud.

"Se ha hablado de un nuevo sector que desarrollaría la ecología también humana y social, no solo ambiental", ha comentado el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, que ha explicado a grandes rasgos la intervención del obispo de Albano (Italia), Marcello Semeraro, secretario del Consejo de cardenales.

El consejo de nueve prelados que aconseja al Pontífice en la reforma de la Curia y el gobierno de la Iglesia, propone reunificar los doce Consejos Pontificios que existen en la actualidad en sólo dos órganos: 'Laicos-Familia-Vida' y 'Caridad-Justicia'.

Intervención de 12 cardenales

En total, han participado 165 cardenales de los 218 que conforman el colegio cardenalicio, incluyendo también los 20 purpurados que recibirán el birrete y el anillo cardenalicio este sábado. De esos, 12 purpurados han intervenido en las sesiones de trabajo de esta mañana. Sobre los temas tratados esta semana en el Aula Nueva del Sínodo, Lombardi ha señalado que los cardenales no han hablado sólo sobre el proceso de simplificación de los discasterios vaticanos.

La intervención de Semeraro ha versado sobre la naturaleza inspiradora y las líneas guía de la reforma de la Curia y sobre el significado "teológico", "eclesial" y no sólo "funcional" de la agrupación de dicasterios. De esta manera, Lombardi ha precisado que detrás de la simplificación de la burocracia vaticana en dos únicos polos hay una "visión específica de Iglesia", "un significado teológico" y no solo "un criterio funcional".

La introducción del coordinador del G-9, el hondureño Óscar Rodríguez Maradiaga, ha sido más de matiz "histórico", según Lombardi. que ha manifestado que su discurso ha consistido en una presentación de las bases del consejo de cardenales. "Cómo ha nacido el grupo, quién lo compone, qué método de trabajo de usa, el proceso de recogida de documentación", ha comentado.

El portavoz del Vaticano ha especificado que hasta ahora se han recogido 100 contribuciones documentales de jefes de dicasterio, material que se ha usado para empredender la reforma de la Curia. También ha explicado que los cardenales del G9 también han trabajado en las ocho reuniones que han mantenido hasta ahora en la regulación del Sínodo de obispos y la preparación de la próxima Asamblea de la familia; en los trabajos de la Comisión para tutela de menores; en temas económicos; en la reforma de los medios de comunicación de la Santa Sede.

En definitiva, Lombardi ha dejado claro que no sólo se ha hablado de la reforma de la Curia, sino de todos aquellos temas en los que el Papa ha pedido consejo.

Así, ha señalado que los cardenales han reflexionado sobre la necesaria formación y capacitación del personal de los dicasterios; sobre el peso de la Secretaría de Estado y la necesidad de mejorar la comunicación; sobre la colaboración con el Papa que desempeñan organismos como el colegio cardenalicio o el Sínodo de Obispos que no son propiamente la Curia; sobre el significado de colegialidad o sinodalidad.

Finalmente, ha precisado que le parece "impensable" que haya laicos responsables de un Congregación, pero que, en cambio, sí podrían tener un papel relevante en secretarías que no implican un tipo de jurisdicción o responsabilidad específicamente de religiosos.


Fuente: www.iagua.es

Papa Francisco y el cambio climático

Papa Francisco: "El tiempo para encontrar soluciones globales al cambio climático se está agotando"

El Papa Francisco ha advertido de que "el tiempo se acaba" para encontrar soluciones contra el cambio climático y ha señalado que una lucha eficaz frente al mismo solo será posible si se superan "los intereses particulares" y se acaba con las "presiones políticas y económicas".

"Las consecuencias de los cambios ambientales, que ya se sienten de modo dramático en muchos estados, sobre todo los insulares del Pacífico, nos recuerdan la gravedad de la incuria y de la inacción. El tiempo para encontrar soluciones globales se está agotando", precisa en una carta enviada al ministro de Medio Ambiente de la República de Perú, Manuel Pulga Vidal, con motivo de la vigésima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebra en Lima.

Además, insiste en que "la lucha eficaz contra el calentamiento global será posible únicamente con una responsable respuesta colectiva, que supere intereses y comportamientos particulares y se desarrolle libre de presiones políticas y económicas".

Para Francisco, existe un "claro, definitivo e impostergable imperativo ético de actuar". Por ello, recuerda a los participantes de la conferencia que tienen una "grave responsabilidad moral" al abordar este tema que, según subraya, "afecta a toda la humanidad, en particular a los más pobres y a las generaciones futuras".


Fuente: www.iagua.es

domingo, 11 de enero de 2015

Global Catholic Climate Movement

Por su interés, os mostramos el manifiesto de este recién creado Global Catholic Climate Movement

Our Statement to the Church and the World
Who we are

The Global Catholic Climate Movement is a first-of-its-kind international coalition of Catholics from many nations, continents, and walks of life. We are laity, religious, and clergy, theologians, scientists, and activists from Argentina, the Philippines, the United Kingdom, Kenya, Australia, the United States, and many other nations. We are united by our Catholic faith and our work in various roles and organizations on climate change issues. Our collaboration echoes the global dimensions of the Catholic Church and a shared sense of responsibility to care for God’s beautiful, life-giving creation. We are inspired by Church teachings and guided by the virtue of prudence—understood by St. Thomas Aquinas as “right reason applied to action.” We accept the findings of scientific leaders, such as the Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), that humanity’s greenhouse as emissions are contributing to widespread and mostly harmful changes to planetary systems. We are certain that anthropogenic [human-made] climate change endangers God’s creation and us all, particularly the poor, whose voices have already spoken of the impacts of an altered climate.

What we believe—and whyThe basis of our concerns is scriptural. From Genesis through Revelations, Catholics accept as a revealed truth that creation and its order is a good that we must embrace and steward. In response to what God has given the human race—clean air, life-sustaining water, fruits of the earth’s harvests, and the bounty of the sea—we are called to honor God our Creator for these many blessings. We are obliged to respect these gifts, which are for all people. For this reason climate change is for Catholics a profoundly spiritual, ethical, and moral issue. Climate change is not about economic theory or a political platform; it is most certainly not about partisan politics or concessions to special interest groups on either side of the argument. Climate change is about our responsibility as God’s children and people of faith to care for human life, especially future generations, by caring for all of God’s wondrous creation. The interdependency of creation and humanity is being underscored in Pope Francis’s visit to Philippines. The impacts of extreme weather on the vulnerable and marginalized become clear as we join the Holy Father in praying for all the families that were impacted by super Typhoon Haiyan—for the many thousands dead or missing and the countless more who remain homeless.

A call for prayer, a call for action
“We are people of hope,” the bishops of the Philippines once wrote. Like them we believe that together and with the grace of God “we can change the course of events.” First, we recognize that conversations about the climate crisis have historically been more about intellectual arguments than about the profound spiritual and moral implications of our failure to care for God’s creation. Catholic leaders are thus called to speak with a prophetic voice and in a spiritual dialogue with all people, especially those political and business leaders and consumers who engage in climatically destructive policies and practices. And we recognize our own need for ongoing conversion to live more in keeping with the Creator's intentions for life in abundance for all people. Until the moral implications of anthropogenic climate change are clearly established and accepted, it is unlikely that societies can or will transition in an appropriate timeframe to sustainable technologies, economies, and lifestyles. And so in light of growing scientific evidence and real-world experiences, we offer our prayers for God’s healing grace as we work in the world to care and advocate for the needy and all creation. We do so by calling on our brothers and sisters in Christ to defend the common good by acknowledging those least able to defend themselves—the world’s people living in poverty, our children, born and unborn, future generations, and all forms of life that populate God’s creation. Knowing that there are abundant positive solutions available, we offer to assist those voices that demand strong international climate agreements, as well as call for and encourage the conversion of hardened hearts. We invite all Catholics to explore the issues of climate change and to join future actions— both to raise awareness about this important issue and to act within the public sphere. And finally we entrust all our efforts to Jesus Christ, who makes all things new.

Conclusion: a continuation of Catholic teachings
Pope Francis will be issuing an encyclical about caring for the environment. This document will carry on the teachings of the Church given to us by Saint John Paul II and Benedict XVI, as well as many bishops across the globe. We have already heard this continuity in the words to date of Pope Francis. With this statement, we the undersigned now seek to help bring these teachings of the Church to the world. Thus we conclude with these words of hope, offered at the opening of the Holy Father’s papacy: ‘‘Today too, amid so much darkness, we need to see the light of hope and to be men and women who bring hope to others. To protect creation, to protect every man and every woman, to look upon them with tenderness and love, is to open up a horizon of hope; it is to let a shaft of light break through the heavy clouds; it is to bring the warmth of hope! For believers, for us Christians, like Abraham, like Saint Joseph, the hope that we bring is set against the horizon of God, which has opened up before us in Christ. It is a hope built on the rock which is God.’’
+ Pope Francis, Inaugural Mass, March 19, 2013