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jueves, 18 de mayo de 2017

El Señor reina, la tierra goza: agricultura sostenible y salud



Conferencia: "El Señor reina, la tierra goza: agricultura sostenible y salud" con Juan Zapatero Gómez-Pallete
XXXII Jornadas Diocesanas del Enfermo
Diócesis de Valladolid
17-5-2017

lunes, 19 de septiembre de 2016

Sobre transgénicos

"Transgénicos, emociones, dogmas y Greenpeace" es el título del artículo publicado por Nicolás Jouve, presidente de la Asociación Civica. 

Este es el enlace.

lunes, 6 de mayo de 2013

Libro: Economía, ética y medio ambiente (en un mundo finito)

¿Cómo es posible conciliar un mundo con necesidades y deseos humanos ilimitados? En todo caso, ¿Cuánto es suficiente? Estas preguntas y sus posibles respuestas recorrerán el contenido de la presente obra.
La actividad económica humana desde la Revolución Industrial ha tenido efectos desequilibrantes en el ambiente, planteando un problema de ética intergeneracional: las futuras generaciones dispondrán de un planeta cada vez más degradado. Es que los cambios civilizatorios que se vienen sucediendo desde mediados del siglo XVIII conforman un cambio de era: hasta hace apenas dos siglos y medio nuestra civilización estaba asentada básicamente en áreas rurales, la esperanza de vida no alcanzaba los 30 años y solo se conocía una única fuente de energía, el fuego y, aparte del viento, existía una sola energía mecánica: los músculos. Es inmenso el progreso humano alcanzado en 250 años, pero tiene un alto costo ambiental y no es éticamente neutral.
Estudiantes o estudiosos de la economía y otras ciencias sociales y humanas así como también de las ciencias aplicadas que requieran en sus razonamientos una visión sistémica del problema económico, dispondrán de un aporte enriquecedor. Esta obra, constituye una historia del pensamiento económico -de Aristóteles a nuestros días- centrada en los alcances y límites de la racionalidad económica en procura del sustento humano.

Editorial Universitaria de Buenos Aires (Eudeba), Noviembre 2012
El Índice y la Introducción están disponibles en www.fundabaires.org

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Una salida ética de la crisis

La propuesta de Benedicto XVI para una salida ética de la crisis y el desarrollo humano integral
La compleja situación económica actual exige un análisis que supere los límites del mero pensamiento económico y se adentre en la raíz ética que subyace: la injusticia internacional, la codicia desordenada, la parasítica relación entre las naciones, que se oponen radicalmente al legítimo progreso de los pueblos, de acuerdo a la expresión del papa Pablo VI. Este trabajo pretende recuperar el pensamiento de Benedicto XVI que analiza las causas al tiempo que, con valentía y determinación, propone las soluciones que mejor se adecúen al pensamiento social de la Iglesia.

The economic crisis requires an analysis over the limits of the economic studies, which goes to the ethical root: the international injustice, the greediness, the relation between the nations, which are radically opposed to the legitimate progress of the people, according to the expression of the Pope Paul VI. This work takes into account the thought of Pope Benedict XVI who analyzes the reasons and, with valor and determination, proposes the solutions according to the Social Doctrine of the Church.


Este es un resumen de la comunicación presentada por el profesor José Antonio Calvo Gómez en el Congreso Economía y Libertad, que se celebró en Ávila (España) del 22 al 24 de noviembre.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

504 km en 2 años por una causa: la vida

Ecuador es un país que cuenta con varias reservas naturales, pero en especial con una parte de la Amazonía llamada Yasuní, una de las últimas reservas de biosfera y la más biodiversa del mundo. Sin embargo, la conservación de la Naturaleza está perdiendo la guerra contra los petroleros y madereros. El dinero puede más que el oxígeno de futuras generaciones. La Amazonia está dividida en campos petroleros e implica un riesgo continuo de deforestación, derrames, ingreso de colonos, en suma, destrucción.
Desde allí, nos transmiten una preciosa iniciativa para concienciar sobre este problema.

Con el objetivo de despertar la conciencia de la opinión pública hacia la conservación del Yasuní y de recorrer a trote por el Ecuador, hemos llegado a la meta del Reto 21x24. El reto comenzó hace dos años y ha cumplido mes a mes 21 kilómetros en cada provincia del país.
En el momento de la largada de la última ruta en el mismo corazón del Yasuní, Lourdes Hernández comentó con los presentes:
“Antes de decir cualquier palabra, les pido que escuchen el silencio. Sientan la fuerza vital de la selva y con esa energía comencemos a correr. Aquí está Dios y el principio de su creación.
Pudimos habernos quedado tranquilamente en nuestras casas, en nuestra selva de cemento, allá en Quito, y esperar indiferentes a que destruyan el Parque. Pero vinimos. Vinimos a ver nuestro Yasuní, a apropiarnos de lo que nos pertenece. Todos necesitamos petróleo, pero principalmente necesitamos aire puro. Dice un filósofo japonés que el vuelo de una mariposa afecta al mundo entero. ¿Cuánto afecta un taladro al perforar la tierra después de talar el Bosque?
Cuando uno viene a la selva, su vida cambia para siempre. Estamos contentos pero no satisfechos. No descansaremos hasta que esta zona pueda descansar intacta.”
¿Cuándo arrancó este reto? La primera ruta comenzó el domingo 10 de octubre de 2010 con Imbabura y terminó el domingo 9 de septiembre de 2012 en el Yasuní, Orellana. Cumplimos puntualmente las 24 rutas.
¿Quiénes somos? Corredores aficionados y atletas locales de cada provincia. La coordinación está a cargo de Lourdes Hernández.
¿Por qué el Yasuní?
El Parque Nacional Yasuní es una de las últimas reservas ecológicas del mundo y la más biodiversa, y está siendo amenazada por la explotación petrolera. Es un símbolo de la naturaleza en peligro.


Resultados del reto:
504 kilómetros recorridos
634 participantes
150 Publicaciones del Reto que se traducen en miles de personas que oyen sobre el Yasuní y ahora quieren su conservación.

Los organizadores entregaron una carta al Presidente Rafael Correa con los logros del Reto 21x24 y con una misión que comparten: la de cuidar la vida en el Yasuni.
En este Reto mucha gente ha colaborado: Banco Solidario, como principal auspiciante y patrocinador. Agua Vivant, Álamo, Podium y la Fundación Amazonia por la vida. En las 24 provincias han colaborado uno o más voluntarios generosos y desinteresados.


Más información:
http://21kx24provincias.blogspot.com
www.banco-solidario.com

lunes, 8 de febrero de 2010

Decálogo católico sobre ética y ambiente

Presentado por el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz (Roma, 8-11-2005). Expresa la enseñanza –síntesis- de la doctrina social de la Iglesia católica sobre el ambiente.

1) La Biblia tiene que dictar los principios morales fundamentales del designio de Dios sobre la relación entre hombre y creación.
2) Es necesario desarrollar una conciencia ecológica de responsabilidad por la creación y por la humanidad.
3) La cuestión del ambiente involucra a todo el planeta, pues es un bien colectivo.
4) Es necesario confirmar la primacía de la ética y de los derechos del hombre sobre la técnica.
5) La naturaleza no debe ser considerada como una realidad en sí misma divina, por tanto, no queda sustraída a la acción humana.
6) Los bienes de la tierra han sido creados por Dios para el bien de todos. Es necesario subrayar el destino universal de los bienes.
7) Se requiere colaborar en el desarrollo ordenado de las regiones más pobres.
8) La colaboración internacional, el derecho al desarrollo, al ambiente sano y a la paz deben ser considerados en las diferentes legislaciones.
9) Es necesario adoptar nuevos estilos de vida más sobrios.
10) Hay que ofrecer una respuesta espiritual, que no es la de la adoración de la naturaleza.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Conciencia ética ante el medio ambiente

Carta de Monseñor Vicente Zamora, obispo de Santander. Noviembre 2009.

La humanidad tiene planteados varios desafíos. Uno de ellos es el ecológico. El deterioro del medio ambiente está alcanzando tales proporciones que el problema ecológico se ha convertido en una de las cuestiones neurálgicas en las que la humanidad se juega su futuro.
El panorama es sombrío: contaminación atmosférica, cambio climático, debilitamiento de la capa de ozono, contaminación marítima y fluvial, extinción de especies animales y vegetales, deforestación y desertización. Estos son los puntos negros de un planeta azul que lleva camino de perder su color y calor vital. La responsabilidad que así suceda es cosa de todos, porque de todos depende esa degradación.
El tema del medio ambiente puede ser abordado desde perspectivas distintas: científica, técnica, social, cultural, política, ética, religiosa. En esta breve carta pastoral trato el tema desde la dimensión ética, a la luz del humanismo cristiano y de la Doctrina Social de la Iglesia. El humanismo cristiano contempla la creación como “hogar” y “patria” del hombre. La fe cristiana suscita una praxis de salvaguardar el carácter doméstico del mundo como espacio acogedor de la entera familia humana. La persona humana ocupa un lugar central en el mundo. De ahí que todos los programas ecológicos y todas las iniciativas en favor del desarrollo deberán tener en cuenta las necesidades del hombre, de la familia, sus valores, su propia herencia social y cultural y su responsabilidad respecto a las generaciones futuras. Porque el objetivo último de los programas en favor del medio ambiente y del desarrollo es mejorar la calidad de vida humana, de poner la
creación al servicio del hombre.
El progreso de la técnica y el desarrollo de la naturaleza exigen un desarrollo proporcional de la dimensión moral y de la ética. La crisis ecológica es también un problema moral. La comunidad internacional no puede ignorar esta dimensión ética. Por eso la Ecología está exigiendo una “Ecoética”.
La última encíclica del Papa Benedicto XVI Cáritas in veritate aborda la relación del hombre con el ambiente natural en los números 48 al 52. “La Iglesia – afirma el Papa- tiene una responsabilidad respecto a la creación y la debe hacer valer en público. Y, al hacerlo, no sólo debe defender la tierra, el agua y el aire como dones de la creación que pertenecen a todos. Debe proteger sobre todo al hombre contra la destrucción de sí mismo. Es necesario que exista una especie de ecología del hombre bien entendida. En efecto, la degradación de la naturaleza está estrechamente unida a la cultura que modela la convivencia humana: cuando se respeta la ‘ecología humana’ en la sociedad, también la ecología ambiental se beneficia” (CiV, n. 51). La Doctrina Social de la Iglesia se suma así a las voces de quienes alertan sobre la crisis y proponen vías de solución a la misma. Entre ellas, la primera es la creación de una “conciencia ecológica”.

lunes, 2 de noviembre de 2009

El agua (mensaje de Juan Pablo II a la FAO) (2002)

Textos extraídos del Mensaje de Juan Pablo II a la FAO, en la Jornada Mundial de la Alimentación 2002.
- El tema elegido este año: "Agua, fuente de seguridad alimentaria", es una invitación a reflexionar en la importancia del agua, sin la cual las personas y las comunidades no pueden vivir. Como factor indispensable de la actividad humana, el agua es un elemento básico de la seguridad alimentaria. Además, no podemos olvidar que el agua, símbolo usado en los ritos comunitarios de muchas religiones y culturas, significa pertenencia y purificación. En el cristianismo, el agua se usa como signo de un proceso de transformación y conversión interior. De su valor simbólico brota la invitación a ser plenamente conscientes de la importancia de este bien tan valioso y, en consecuencia, a revisar los modelos actuales de comportamiento, para garantizar, ahora y en el futuro, que todos los pueblos tengan acceso al agua indispensable para sus necesidades, y que las actividades productivas, en particular la agricultura, puedan gozar de cantidades adecuadas de este recurso inestimable. La creciente conciencia de que el agua es un recurso limitado, pero absolutamente esencial para la seguridad alimentaria, hoy está llevando a muchos a cambiar de actitud, un cambio que se ha de fomentar por el bien de las generaciones futuras.
- Las conclusiones de los recientes encuentros internacionales han demostrado que la lucha contra el hambre y la desnutrición, y más generalmente la lucha contra la pobreza y en defensa de los ecosistemas de la tierra, se ha de librar en situaciones muy diferentes y en medio de intereses opuestos. El primer paso en este esfuerzo consiste en alcanzar un equilibrio sostenible entre el consumo y los recursos disponibles.Todos somos conscientes de que este objetivo no puede alcanzarse sin prestar atención a los principios fundamentales del orden ético y moral, principios arraigados en el corazón y en la conciencia de todo ser humano. De hecho, el orden de la creación y su delicada armonía corren el peligro de quedar irremediablemente alterados. La sabiduría bíblica nos recuerda que no debemos abandonar el "manantial de aguas vivas para hacer cisternas, cisternas agrietadas" (Jr 2, 13).Podemos ver aquí una advertencia con respecto a nuestra situación actual. En otras palabras, se nos recuerda que las soluciones técnicas, independientemente de su grado de desarrollo, no son útiles si no tienen en cuenta el carácter central de la persona humana, que, en sus dimensiones espiritual y material, es la medida de todos los derechos y, por tanto, debe ser el criterio guía de los programas y de las políticas.
- Sólo si el acceso al agua se considera un derecho de las personas y de los pueblos se garantizarán, de forma legítima y respetuosa, niveles adecuados de desarrollo en todas las áreas geográficas. Para que suceda esto, la política internacional debe prestar nuevamente atención al inestimable valor de los recursos hídricos, que a menudo no son renovables y no pueden ser patrimonio exclusivo de unos pocos, puesto que son un bien común de toda la humanidad. Por su misma naturaleza, "deben llegar a todos en forma equitativa bajo la guía de la justicia y el acompañamiento de la caridad" (Gaudium et spes, 69).

(Texto completo en la zona de descargas)

Los bienes de la tierra están destinados a todos los hombres (Gaudium et spes, 69) (1965)

Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la justicia y con la compañía de la caridad. Sean las que sean las formas de la propiedad, adaptadas a las instituciones legítimas de los pueblos según las circunstancias diversas y variables, jamás debe perderse de vista este destino universal de los bienes. Por tanto, el hombre, al usarlos, no debe tener las cosas exteriores que legítimamente posee como exclusivamente suyas, sino también como comunes, en el sentido de que no le aprovechen a él solamente, sino también a los demás. Por lo demás, el derecho a poseer una parte de bienes suficiente para sí mismos y para sus familias es un derecho que a todos corresponde. Es éste el sentir de los Padres y de los doctores de la Iglesia, quienes enseñaron que los hombres están obligados a ayudar a los pobres, y por cierto no sólo con los bienes superfluos. Quien se halla en situación de necesidad extrema tiene derecho a tomar de la riqueza ajena lo necesario para sí. Habiendo como hay tantos oprimidos actualmente por el hambre en el mundo, el sacro Concilio urge a todos, particulares y autoridades, a que, acordándose de aquella frase de los Padres: Alimenta al que muere de hambre, porque, si no lo alimentas, lo matas, según las propias posibilidades, comuniquen y ofrezcan realmente sus bienes, ayudando en primer lugar a los pobres, tanto individuos como pueblos, a que puedan ayudarse y desarrollarse por sí mismos.

(Texto íntegro en la zona de descargas)

miércoles, 10 de junio de 2009

Ecología y Ecoética. La crisis ecológica es también un problema actual

Carta de Vicente Jiménez Zamora, Obispo de Osma-Soria
Marzo 2007

El primer libro de la Biblia define al hombre como imagen de Dios. Pero tal definición no convierte al hombre en la instancia delegada de un poder autocrático para abusar de la naturaleza, sino en el garante y custodio de la buena marcha de la Creación. En todo caso, es Dios, no el hombre, el único Señor de la Creación, ante el cual el hombre deberá responder de su gestión y administración.En las encíclicas sociales del Papa Juan Pablo II: Sollicitudo rei socialis (n. 26) y en la Centésssimus annus (nn. 37-38), se habla de que el respeto a la naturaleza reclama la necesidad de una ecología humana, que ayude a entender no sólo la tierra sino también el hombre como don de Dios, y la necesidad de una “ecología social”. El progreso de la técnica y el desarrollo de la naturaleza exigen un cultivo proporcionado de la dimensión moral y ética. La crisis ecológica es un problema también moral. Por eso la Ecología está exigiendo la “Ecoética”.El futuro de la Creación es, además, una invitación a la solidaridad y a la fraternidad. Las cosas creadas pueden convertirse en arma arrojadiza. Pero pueden y deben convertirse en ofrenda y en regalo. Tal modificación de significado no depende del cosmos, sino del hombre que lo habita, lo modifica y le otorga una significatividad. Si el hombre ha nacido del amor y en el amor encuentra su plenitud, la solidaridad humana que el amor genera y orienta pasa también por el respeto a la naturaleza.Nuestra sociedad, a pesar del desarrollo social y progreso económico, sigue generando nuevas formas de pobreza, hombres marginados, a veces, hasta desesperados. Pensemos, por ejemplo, en algunos inmigrantes que vienen a nuestra tierra. Hoy estamos invitados, desde la humanidad, la fe y el amor, a realizar gestos de generosidad, que pongan al servicio de los más pobres, los bienes y recursos que la técnica y el trabajo ponen en nuestras manos, sin miedo a empobrecernos y en aras de un amor solidario y fraterno.Hay que entrar en comunión con la Creación y el Creador a través de la contemplación, la soledad y el silencio. Ese hábito tan necesario en nuestra sociedad tan ruidosa y aturdida. Resulta difícil en nuestra época crear zonas de soledad y espacios de silencio, inmersos como estamos en el trajín de nuestras ocupaciones, en el bullicio de los acontecimientos, en el reclamo de los medios de comunicación social. Por eso encontramos no pocos obstáculos para la paz interior y los pensamientos, que deben caracterizar la existencia del hombre. Es difícil, pero también es posible lograrlo. Nuestra fe cristiana nos enseña a aceptar al Creador como Padre; a los hombres como hermanos; y a vivir el señorío bíblico sobre la Creación y la naturaleza. Es el esquema de un cambio de cultura y de modelo de existencia orientadas por la paz y el amor.